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HELEN TRAUBEL SOPRANO

El espíritu de San Luis llegó también a los escenarios

8/mar/09 07:35
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LA APORTACIÓN de la lírica norteamericana al teatro musical pasa por un puñado de grandes voces, entre ellas la de la soprano dramática Helen Traubel, ocasional escritora a la que también se debe uno de los libros de más éxito escritos por un cantante, la novela de misterio "The Metropolitan Opera Murders" ("Asesinato en el MET"), publicada en 1951.

Precisamente en el Metropolitan Opera de Nueva York cosechó varios de sus grandes éxitos esta cantante nacida en Saint Louis, Missouri, el 16 de junio de 1898. Su ciudad natal también dará título a su autobiografía, editada en 1959 con el lema "Saint Louis woman".

Para llenar las páginas de este libro Helen Traubel hubo de labrar una intensa carrera que se inició con sus estudios de canto bajo el magisterio de Vetta Karst. Su debú en concierto llegó en 1925 con la Orquesta Sinfónica de St. Louis, aunque otras fuentes lo fijan en 1923. En cualquier caso, hay un hecho contemporáneo que revela la genuina personalidad de la cantante, que tras cantar la "Muerte de amor" de Isolda en el Estadio Lewinsohn suscitó una gran impresión en Gatti-Casazza, a la sazón director del MET; pese al tentador contrato que éste le ofreció, la novicia decidió volver a sus estudios so pretexto de que su etapa de formación no estaba cerrada.

La oportunidad se demoró pues hasta 1937, cuando Traubel canta en el coliseo neoyorquino la ópera de Walter Damrosch "El hombre sin patria". Dos años después, la voluntariosa hija de San Luis empieza a sentar las bases como cantante wagneriana al encarnar a la Sieglinde de "La Valquiria" junto a Lauritz Melchior y la noruega Kirsten Flagstad, por entonces la reina en este repertorio. Tras la marcha de ésta del MET, Traubel la reemplaza como Brünnhilde en una memorable velada celebrada el día del ataque a Pearl Harbor, función en la que también se produjo otro revelo histórico: el de Astrid Varnay por Lotte Lehmann como Sieglinde. A partir de entonces, desde 1941 hasta 1953 (año en el que el MET le rescinde el contrato por desavenencias con el director), Helen Traubel se convierte en la primera soprano wagneriana de Estados Unidos.

Otros grandes escenarios de América, como el Colón de Buenos Aires, la vieron triunfar en las obras del músico de Leipzig. Por su voz pasarán Isolda y Brunilda, Elsa y Elisabeth, Kundry y la Mariscala de "El caballero de la rosa", de Richard Strauss, que interpreta con éxito en los primeros compases de la década de los 50.

Valiente, extrovertida y sencilla, Helen Traubel encarnó las virtudes de la mujer norteamericana de su tiempo al tiempo que, paradójicamente, se consagraba como traductora de las heroínas wagnerianas, sin por ello adoptar ninguna pose. En cierto modo decepcionada por el mundo de la música "culta", Traubel dio un giro a su carrera para actuar en musicales de Broadway y en nightclubs de New York, Chicago, Las Vegas y Miami. En el cine se revelará como una insospechada actriz cómica, que brilló junto a Jimmy Durante o Jerry Lewis (en la inolvidable comedia "El terror de las chicas"), apareciendo también en shows de televisión con Red Skelton y Groucho Marx. Falleció en Santa Mónica, California, en 1972.

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