Los Realejos: al César lo que es del César
Créanme que no salgo de mi asombro al observar cómo tanto el PP como el PSOE intentan sacar sus beneficios políticos de la sustancial modificación que ha sufrido en su confección final el tan manido problema de la zona comercial abierta de San Agustín. El PP, por medio del Sr. Domínguez, declarando al PP como el gran valedor de las modificaciones (eso sí, aludiendo a la presión social y política), y la concejal de Urbanismo (PSOE), declarando que las únicas modificaciones han sido el cambio del lugar para carga y descarga (según ella, hay propuestas de taxistas y comerciantes, ignorando a la Asociación del Movimiento Vecinal de San Agustín).
Pero la realidad de estas beneficiosas modificaciones para vecinos y comerciantes se deben a la alternativa presentada por la Asociación del Movimiento Vecinal de San Agustín, y como prueba me remito a la publicación de esta alternativa en la prensa local, y cuyo documento le fue entregado en mano al Sr. Alcalde antes del comienzo de las obras.
Como digo, al César lo que es del César, el señor alcalde me reconoció en una radio local que las modificaciones se habían producido, siguiendo la alternativa del Movimiento Vecinal, así es que, Sr. Alcalde, una vez más, felicidades por su sinceridad. Lo único que lamento es que esta reacción no se hubiese producido en el momento oportuno, actitud que nos hubiese ahorrado, tanto a Vd. como a vecinos y comerciantes, disgustos, concentraciones, huelga, contencioso, dinero y, lo que es peor, la lamentable imagen de nuestro municipio en los medios de comunicación. Yo le pediría al Sr. Alcalde que haga público cuál fue en verdad el motivo de la modificación del proyecto. Desde la Asociación del Movimiento Vecinal de San Agustín podemos hacer público en cualquier momento el documento entregado al Sr. Alcalde. Es el que, al final, se ha adjudicado, con algunas diferencias, como el soterrado de los contenedores, la flora, el alumbrado y algún paso de peatones.
Juan Jesús Carballo González
El Cabildo y sus funcionarios
En la edición del 12 de febrero de este diario, y en su página 6, aparece un artículo informando de que el Cabildo había instalado, al parecer en plan de pruebas, 6 terminales para controlar la entrada y salida de los funcionarios, y que es el último grito, pues es un sistema que se activa con la huella dactilar del dedo índice. Pues bien, de estos 6 aparatos, tres fueron averiados adrede por algún o algunos funcionarios o funcionarias. Para mí, este sabotaje es un hecho grave, a pesar de que en el Cabildo lo tachen como una anécdota. Para mí, insisto, me parece un acto grave; si no es un delito, se le tiene que acercar mucho.
Pero, de muchísima más gravedad me parece que es la actitud de los representantes sindicales, según este mismo diario, en su edición del 19.02.09. Solicitan el cese de la persona responsable de la instalación de los aparatos. Yo, ante la lectura de esta petición me he quedado anonadado. Antes de proseguir, deseo manifestar que durante mi vida laboral fui miembro de un comité de empresa y el tiempo que permanecí en dicho órgano, y a petición de la empresa, fue despedido, con el total apoyo del comité, un miembro del mismo, por creerse que ser un responsable sindical tenía patente de corso. La misión de los responsables sindicales es, principalmente, defender al trabajador, pero sólo en las causas justas y no en las barrabasadas. Lo primero que tienen que hacer los representantes sindicales es dialogar, como personas educadas, que hay, afortunadamente, cauces legales para ello.
Estoy completamente seguro de que a la gran mayoría de los funcionarios les dará lo mismo que quiten o pongan estos aparatos, sencillamente porque cumplen con su jornada y no se les puede imputar nada.
Supongo que el Cabildo haya abierto una investigación para el descubrimiento del o de los/as responsables y que haya procedido de acuerdo con la actual legislación y, caso de no encontrar a los/as responsables, se pase el caso al juzgado para la intervención policial. De cualquier forma, yo, como tinerfeño que pago mis impuestos en la isla, exijo al Cabildo que informe, en nota oficial, cuando se acabe todo, de quién o quiénes han sido los vándalos que cometieron el sabotaje, y lo demando en calidad de tinerfeño que, con mis impuestos y el de todos los demás tinerfeños, les pagamos sus sueldos.
Alfonso Hernández Suárez
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