EL DÍA, S/C de Tenerife
Concibe el nacionalismo desde una visión de la antropología política, muy lejos de quienes, afirma, se apropian de una ideología para conseguir sus intereses particulares. El nacionalismo "es un asunto de Estado, de máximo rango; no se trata de una política doméstica de andar por casa". Este médico ya jubilado militó apenas tres o cuatro años en el Partido Nacionalista Canario, del que se marchó en 2003. Desde entonces no ha formado parte de ninguna otra organización política pero defiende la necesidad de que Canarias sea un Estado. Está convencido de que faltan intelectuales que se comprometan con la situación crítica del Archipiélago. Le importa que sus planteamientos puedan ser útiles a la sociedad canaria.
-Muchos nacionalistas coinciden en que uno de los males de este movimiento es el de los personalismos. Usted se marchó del PNC porque este partido olvidó su objetivo o razón de ser: la descolonización del país canario. ¿No ha encontrado otra formación con la que luchar por este fin?
-Con mi vinculación a la política no pretendo ninguna posición social y ahora mismo no formo parte de ninguna organización partidista, pero soy un patriota canario y estoy preocupado por el devenir histórico de este pueblo y su futuro incierto. Los acontecimientos históricos del colonialismo en Canarias se están precipitando en estos últimos años y no he visto que los llamados nacionalismos estén articulados con la realidad de Canarias; con lo cual, esos nacionalismos de carácter virtual se están quedando sin sustrato real para su acción política. Los que se llaman nacionalistas se escudan en una estrategia de ambigüedad política.
-¿Cómo define su nacionalismo?
-Yo me considero de filosofía naturalista; el nacionalismo surge del comportamiento biológico del ser humano.
-¿Y cómo definiría el nacionalismo que se practica en las Islas por parte de los partidos que se denominan así?
-Lo que hacen aquí no tiene nada que ver con los principios del naturalismo científico, en que se basa el nacionalismo. Todos los nacionalismos del mundo ejercen los postulados de este movimiento y éstos, los que dicen que son nacionalistas en Canarias, utilizan el concepto del nacionalismo, que es neutro, ni de derechas ni de izquierdas, para llevarlo a su terreno partidista y usarlo para concitar la adhesión de los pueblos.
-Usted entendió en su momento que el PNC representaba su filosofía naturalista. ¿Ha renunciado este partido a sus principios?
-En principio sí. El PNC es un partido histórico que se creó en Cuba con la finalidad de la descolonización de Canarias. El partido de ahora no tiene nada que ver. En su nueva adaptación a la política española, el PNC ha renunciado al principio fundamental de los nacionalismos que es la descolonización. Porque el nacionalismo es antitético de los colonialismos.
-¿No existen entonces opciones políticas actualmente en las Islas que se acerquen a su idea del nacionalismo?
-No. Hay opciones políticas que se llaman independentistas, pero el independentismo no es sinónimo del nacionalismo, aunque tiene semejanzas importantes. En la antropología política el nacionalismo tiene cuatro ámbitos, que se explican en que el ser humano, por el mero hecho de existir, ocupa un espacio territorial, hace historia, hace cultura y se identifica. ¿Dónde se explica todo esto? Nadie sabe nada de esto en el nacionalismo que se practica aquí, pero se hacen llamar nacionalistas.
-Estas nociones filosóficas deberían potenciarse en fundaciones políticas...
-Claro, desde luego, y deberían tener financiación de las instituciones, si se les recaba. Y eso se hace en los comités políticos. Coalición Canaria, por ejemplo, no tiene en marcha una fundación porque realmente no es nacionalista. En su día yo propuse la celebración de congresos internacionales sobre el nacionalismo.
-Entonces usted no encajaba mucho en el nacionalismo que se practica en Canarias...
-No, no, yo quise hacer una labor de este tipo y no me lo permitieron, porque lo que se pone en hegemonía es el dueño de la finca y temían que les quitara el sillón. Yo estaba entonces en una entelequia de generosidad, por mi profesión (médico) de ayudar a la gente y vi que no tenía necesidad de pelearme.
-¿Y con qué nacionalismo de los que conoce se sentiría más identificado?
-Es que en todos lados se practica el mismo nacionalismo menos aquí, en Canarias, porque el nacionalismo es uno solo, es universal, aunque en cada lugar se identifica con su historia, su cultura y su territorio.
-¿Por qué querrían llamarse nacionalistas quienes no lo son, según usted?
-Porque quieren figurar; intuyen que el nacionalismo tiene fuerza para ganar votos, pero no saben ni lo que es el nacionalismo ni lo que piensa el nacionalismo. Y entonces, como ejemplo, se hacen cosas como traer para el jurado de una gala del Carnaval a gente extranjera. Esto ocurre porque quien no se identifica con su tierra no tiene autoestima. El nacionalismo es la única teoría política que se preocupa y lo hará siempre por su simbología, la bandera, el escudo, el himno... y el himno que tenemos en Canarias es para echarse a dormir, no es nada...
-¿Por qué?
-Porque un himno tiene que ser motivador y solemne. El que tenemos aquí no reúne esas condiciones. ¿Cómo son los himnos de todos los países cuando los oímos en las Olimpiadas? Motivadores y solemnes; la gente se emociona. El de Canarias es un trankimazin y está hecho para que los canarios sigan dormidos. Esto es para enfadarse, pero yo ya no me enfado. Y toda la simbología de una nación es la fuerza que la identifica al máximo rango o nivel: el Estado. Canarias tiene que llegar al rango de Estado, porque si no seguirá estando colonizada. Y el Estado siempre tiene fronteras propias. ¿Dónde están las fronteras canarias? ¿Cree que los canarios se preguntan eso alguna vez? No, ni les importa, y Canarias es el único país que no tiene fronteras.
-Es el debate sobre las aguas perimetrales e interiores...
-Sí. Es necesario establecer una frontera con Marruecos, porque estamos dentro de su Zona Económica Exclusiva. Desde el punto de vista político Marruecos está esperando una oportunidad. Por eso es tan grave nuestra situación.
-¿Confía en que las Islas lleguen a ser un Estado?
-Claro que confío. El proceso de globalización es inversamente proporcional a la descolonización. A mayor globalización mayor diferenciación de pueblos con rango de Estado y menor colonialismo internacional. Así que la globalización es positiva, porque a medida que se liberan los países colonizados disminuye el colonialismo internacional de los europeos.
-¿Y ese proceso descolonizador cree que llegará impulsado por los actuales dirigentes políticos?
-La descolonización de Canarias de forma pacífica y negociada exige una conciencia política nacional canaria dentro del orden democrático de la Constitución Española actual. El proceso de descolonización está pendiente desde hace mucho tiempo y Canarias ha permanecido inmovilizada en su evolución política seis siglos; es el único país del mundo que permanece en estas condiciones y donde se pueden ver las estrategias del país colonizador (España). Y hay que tener en cuenta que el colonialismo por sí mismo está proscrito; es un delito de lesa humanidad, es un proceso directo, masacrador, de exterminio de una cultura, de imposición de otros hábitos culturales y una deliberada estrategia de mantenerlos en la ignorancia para explotarlos. Y para ello se ha incentivado el agravio permanente entre dos facciones: Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. El pleito insular es una estrategia del estado español.
-Pero la gran mayoría de la población no considera que esté explotada hoy día...
-Quizá no se ve, pero sí...
-¿Otro concepto de explotación, entonces?
-Exacto. Lo que ocurre ahora en el Archipiélago es que hay una doble realidad: la colonización española de seis siglos y la neocolonización europea de hace veinte años.
-¿Qué argumentos jurídicos podría tener Canarias para reclamar su descolonización?
-En la tercera Convención del Mar de Montegobay (Jamaica) en 1982 quedó definido el principio "archipelágico" (de las profundidades marinas) como sujeto jurídico. Eso quiere decir que Canarias, que es subsujeto y no pinta nada en todo el Derecho, es en esta reforma sujeto jurídico para establecer fronteras de Estado; no España, porque el principio de localización geográfica (población y territorio) es el que tiene la potestad jurídica de decidir. Y España, aún siendo una nación, está en Europa y no en África. La extraterritorialidad transcontinental ha quedado abolida en el Derecho Internacional. De esta forma, España puede delimitar fronteras de Baleares pero no de Canarias. Lo que ocurre es que para eso ne-cesitamos una condición sine qua non: debemos descolonizarnos, porque como colonia no podemos ejercer el derecho de sujeto jurídico; España no lo puede hacer por nosotros ya y nosotros, si no lo ejercemos, seremos anexionados por Marruecos. Por eso es una situación crítica. No sólo tenemos un mandato expreso de la ONU para descolonizarnos, sino que tenemos la legitimidad jurídica para hacerlo. ¿Cómo va Canarias a desaprovechar esta oportunidad histórica? No tiene nada que perder y sí todo por ganar.
-¿Cuál cree que ha sido el comportamiento de España en este asunto?
-España utilizó un subterfugio, a través del artículo 143 de la Constitución Española, y concedió el Estatuto de Autonomía a Canarias. Eso no es nada. El café para todos que dio Adolfo Suárez a las comunidades autónomas fue, en el caso del Archipiélago, un carajillo acicutado, porque de esta forma se anulaba la descolonización de Canarias al vincularla a la Constitución Española. Es un Estatuto que no sirve para nada, porque impide la descolonización real. De esta forma, España quiere engañar al comité de descolonización de la ONU, al justificar que Canarias tiene una autonomía, cuando en realidad permanecen teniendo el control sobre el Archipiélago. Así España engaña a la ONU, porque no está descolonizando las Islas.
-Con esa visión tan negativa pocos creerán que algún día Canarias pueda descolonizarse...
-No, espere, hay cosas positivas. ¿Qué tenemos a favor? Pues el derecho histórico de colonia más antigua; el derecho de declaración del hombre y de los pueblos a ser libres; el haberse declarado la colonización como crimen de lesa humanidad, que no prescribe nunca; la necesidad que Canarias tiene de cambiar el modelo económico colonial; la necesidad de tener fronteras propias internacionalmente reconocidas, porque estamos en la Zona Económica Exclusiva de Marruecos y este país nos ambiciona...
-... y no se atreve...
-¡Marruecos está esperando una coyuntura! ¿Quiere un ejemplo de lo que está pasando? La tragedia reciente de los inmigrantes muertos en la costa de Lanzarote. Esa patera venía desde Tarfaya, que es el punto marroquí más próximo a nosotros. Esa acción de mandar menores y mujeres embarazadas es una invasión masiva ilegal.
-¿Quiere decir que estas personas que arriesgan su vida y mueren en el mar son enviadas por el Gobierno marroquí?
-Indirectamente. Se producen dos actuaciones: primero, se trata de una acción subrepticia del Gobierno marroquí, que sabe que los que envía se van a quedar en las Islas...
-...pero se pierden vidas... y las suyas valen lo mismo que las nuestras...
-Pero nosotros nos tenemos que preocupar por nosotros. Quien tiene que venir aquí lo tenemos que decidir nosotros. ¡Usted no deja entrar en su casa a todo el que quiera meterse dentro! Tiene que haber fronteras y regularse la población, porque es un compromiso con los ciudadanos. Y sigo con lo que estaba explicando antes: como segunda acción, España no impide esta inmigración furtiva. De esta forma hay una acción (Marruecos) y una omisión (España) que están articuladas y van en contra de Canarias.
-¿Piensa entonces que ambos países están compinchados?
-Bueno, no puedo afirmarlo porque tendría que demostrarlo, pero es lo que parece. Marruecos nos ambiciona y su manera de hacerlo es ir metiendo gente en las Islas. Por eso, si nos configuráramos como un Estado tendríamos nuestras fronteras y sólo dejaríamos entrar a quien nosotros quisiéramos.
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