COLPISA, Santigo
El temor de los candidatos en las elecciones gallegas, y sobre todo del PSOE, a un electorado apático se topó ayer con un dato cierto: la solicitud de voto por correo interno ha caído algo más de un 11% . A estas alturas -el plazo para pedir esta modalidad de voto acabó el jueves- en 2005 se habían contabilizado 39.320 solicitudes, casi 4.400 más que ahora. No es un dato definitivo, pero ilustra.
Las encuestas siguen afirmando que el triunfo del bipartito está asegurado. Sin embargo, el PP no se distancia tanto de la mayoría absoluta como para permitir a los socialistas y a los nacionalistas gallegos respirar tranquilos. Especialmente, a los primeros; porque si algo preocupa en las filas de Zapatero es que su "barón" apenas rentabiliza sus cuatro años al frente de la Xunta y sólo puede aspirar a repetir resultado.
Los hombres de José Blanco, que desde que comenzó la campaña recorre su tierra pueblo a pueblo, aseguran que ya se puede percibir "movimiento" entre ese sector de indecisos que en 2005 ayudó a jubilar a Fraga después de tres lustros y ahora mira a Emilio Pérez Touriño con indiferencia o incluso recelo. Y aún así, admiten que todavía hace falta más tensión.
Hoy habrá plato fuerte con el mitin de Zapatero en Vigo, aunque lo cierto es que hasta ahora el enorme tirón del presidente del Gobierno en Galicia -en las generales de marzo se hizo con el 40,64% del electorado- no se ha traducido en afluencia a su actos de campaña. En La Coruña, el domingo pasado, pinchó y la posibilidad de un nuevo fracaso es tan real que los socialistas han previsto traer autobuses cargados con militantes desde su patria chica, León. Dicen en su partido que la crisis económica mata el ánimo de los ciudadanos.
Mientras, la batalla se centra en Orense, donde el PsdeG aspira a arrancar un escaño a Alberto Núñez Feijóo.
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