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Treinta muertos en un atentado contra una marcha funeraria chií en Pakistán

El ataque suicida tuvo lugar ayer en una localidad situada en la Provincia de la Frontera Noroeste, cuando unos 1.500 musulmanes de confesión chií acudían a una mezquita para participar en el funeral de un hombre asesinado el jueves. "El agresor se infiltró en la procesión y se hizo estallar", declaró un portavoz policial
21/feb/09 01:57
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SOLDADOS PAQUISTANÍES patrullan en el lugar del atentado suicida./ efe
SOLDADOS PAQUISTANÍES patrullan en el lugar del atentado suicida./ efe

EFE, Islamabad

Al menos 30 personas murieron y unas 57 resultaron heridas graves ayer en un atentado suicida contra una procesión funeraria chií y los posteriores disturbios registrados en una ciudad del centro de Pakistán, según fuentes oficiales. El ataque tuvo lugar ayer en la localidad de Dera Khan, situada en la Provincia de la Frontera Noroeste, cuando unos 1.500 musulmanes chiíes acudían a una mezquita para participar en el funeral de un hombre asesinado el jueves.

"Fue un atentado suicida. El agresor se infiltró en una procesión funeraria chií y se hizo estallar. La Policía ha recuperado su cadáver desfigurado y ha iniciado la investigación", declaró por teléfono un portavoz policial en la provincia.

Tras la explosión, decenas de personas enfurecidas atacaron un puesto de control policial cercano, y comenzaron a lanzar piedras y destruir vehículos en protesta por la supuesta negligencia de la Policía en su tarea de protección de la marcha funeraria.

Ardieron propiedades y tuvieron lugar varios tiroteos, lo que llevó a la mayoría de las tiendas y mercados a cerrar sus puertas tras el ataque y dificultó el traslado de heridos a los hospitales.

De hecho, la cadena Dawn TV informó de que muchos doctores huyeron de los centros hospitalarios al tener noticia de que la multitud se dirigía enfurecida hacia ellos, aunque más tarde la Policía logró que volvieran a sus puestos para atender a los heridos.

En vista de los disturbios, las autoridades ordenaron el despliegue del Ejército paquistaní -con orden de disparar a matar- y decretaron un toque de queda que estará vigente dos o tres días para controlar "la violencia sectaria", declaró el oficial Mohsin Shah al canal Dawn.

La multitud, según Geo TV, se enfureció por el fracaso de la Policía en las tareas de protección de la procesión funeraria, a pesar de que la zona había registrado en el pasado atentados en circunstancias similares y altercados entre suníes y chiíes. El 5 de febrero, 32 personas murieron en un atentado cometido contra otra procesión chií en la cercana localidad de Dera Khan, que también originó protestas de la población contra la pasividad policial.

Y en noviembre de 2008, otras diez personas murieron y 30 resultaron heridas cuando un suicida se hizo estallar en la propia Dera Ismail Khan durante la procesión funeraria de uno de los líderes religiosos de la comunidad chií.

Tanto el primer ministro de Pakistán, Yusuf Raza Guilani, como el presidente, Asif Alí Zardari, se apresuraron a condenar el atentado de ayer y aseguraron que la amenaza terrorista no logrará doblegar al Estado, según Geo TV.

El terrorismo ha golpeado sin piedad a Pakistán en los últimos años: sólo en 2008, casi 8.000 personas murieron a consecuencia de la violencia, con más de 2.000 actos terroristas, según datos difundidos el mes pasado por un centro de estudios geoestratégicos.

La Provincia paquistaní de la Frontera Noroeste es uno de los principales focos de violencia, fundamentada en un potente movimiento integrista que se apoya en las tribus pastunes.

Petición de amnistía

Por otra parte, el líder de la insurgencia talibán en el valle paquistaní de Swat (norte), el "maulana" Fazlula, ha exigido una amnistía para acceder a deponer las armas durante las negociaciones que mantuvo ayer con un mediador enviado por el Gobierno provincial.

Fazlulá se volvió a reunir ayer en un lugar no determinado del distrito de Matta en Swat con su suegro, el integrista Sufi Mohammed, líder del Tehreek-e-Nafaz-e-Shariat Muhammadi (TNSM).

Sufi Mohammed firmó el lunes un acuerdo con el Ejecutivo de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) que prevé la implantación de cortes de la "sharia" o ley islámica en el valle si la insurgencia abandona la lucha armada. Según el portavoz del TNSM, Izzat Khan, las negociaciones de ayer supusieron un avance y Fazlula le ha pedido a su suegro que mantenga nuevas negociaciones en su nombre con el Gobierno provincial.

En el encuentro, precisó, Fazlulá pidió que el Ejecutivo declare una amnistía para los talibanes, que comenzaron su lucha contra el régimen de Pervez Musharraf en el verano de 2007, tras el asalto armado a la Mezquita Roja de Islamabad.

Desde entonces, la situación de seguridad en Swat se ha deteriorado gravemente, lo que llevó al Ejército a lanzar una ofensiva a finales de julio pasado que ha causado la muerte de 500 insurgentes y 1.200 civiles, según datos oficiales.

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