EFE, Bruselas
La Comisión Europea pidió ayer que la crisis económica y financiera no se utilice como excusa para retrasar el proceso de ampliación de la UE. "La ampliación no puede ser el chivo expiatorio de los problemas económicos", advirtió el comisario europeo para la Ampliación, Olli Rehn, quien pidió a los líderes de la UE que mantengan "la cabeza fría" y actúen con responsabilidad.
Para el comisario finlandés, "no podemos hacer que un trabajador serbio pague los errores cometidos en Wall Street".
Rehn presentó ayer junto a su colega de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, un balance sobre los efectos económicos de la ampliación de la UE al Este, a pocos meses del quinto aniversario de la entrada de diez nuevos socios (Bulgaria y Rumanía se incorporaron en 2007).
El estudio demuestra, según Rehn, que la ampliación de la Unión, si se gestiona bien, puede tener efectos muy positivos en términos de crecimiento y de empleo, tanto para los nuevos socios como para los antiguos.
Reunión con Barroso
Por otra parte, los gobernantes de los países de Europa central y oriental miembros de la UE celebrarán un encuentro informal el 1 de marzo en Bruselas, al que acudirá también el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, según confirmaron ayer fuentes comunitarias. El encuentro tendrá lugar antes de la cumbre extraordinaria que celebrarán esa misma tarde en la capital comunitaria todos los líderes de la UE para analizar la crisis financiera y económica.
Según confirmaron fuentes diplomáticas, la iniciativa corresponde a Polonia, que ejerce la Presidencia rotatoria anual del llamado grupo de Visegrado. Aunque no es la primera vez que los miembros más recientes de la UE se reúnen por separado, el encuentro del 1 de marzo tiene especial trascendencia por la difícil situación financiera, monetaria y económica por la que atraviesa la mayoría de estos países recién llegados a la Unión.
A la reunión asistirán los primeros ministros del grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, la República Checa y Eslovaquia), los de las tres repúblicas bálticas (Lituania, Letonia y Estonia) y los gobernantes de Bulgaria y Rumanía.
Según dijo ayer un portavoz de la Comisión Europea, Durão Barroso también estará presente porque la Comisión Europea "tiene mucho que decir" en estos momentos.
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