EFE, Viena
El Baile de la Ópera de Viena celebró ayer su 53 edición con su tradicional mezcla de elegancia y decadente "glamour" y, en esta ocasión, bajo la ubicua presencia de la crisis económica, que provocó alguna que otra ausencia en la que es la cita por excelencia de la alta sociedad austríaca. Nicolette Sheridan, una de las "Mujeres desesperadas" de la serie del mismo nombre, fue la estrella invitada de 2009. El excéntrico constructor Richard Lugner es quien paga por ser acompañado a la cita, a la que la actriz norteamericana acudió resfriada.
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