MARGA MARRERO, Tenerife
Antonio Tabares (Santa Cruz de La Palma, 1973) se muestra especialmente contento con el texto de su última producción teatral llevada a los escenarios por Delirium. "La konkista de Canarias" aúna el rigor histórico con grandes dosis de comedia, aunque el escritor asegura que el secreto de esta divertida producción es que no responde a pretensiones grandilocuentes.
Desde hace unos años el autor mantiene una relación muy fructífera con la compañía tacorontera pues al exitoso estreno de "La konkista de Canarias" se suman los logros conseguidos por "Canarias", que, entre otras menciones, opta a los premios Max de teatro como mejor espectáculo revelación.
-¿Cuánto tiempo ha empleado en realizar la labor de documentación que requiere explicar la conquista de Canarias?
-La verdad es que ha sido un proceso dilatado en el tiempo, pues Severiano García (director de Delirium Teatro) me encargó hace tres años una comedia divulgativa sobre la conquista. Lo primero que hice fue documentarme de una manera muy exhaustiva hasta que comprendí que no hacía falta ir al detalle, sino centrarme en lo esencial.
-¿Cuál fue el principal reto de la puesta en escena?
- Lo más complicado fue contar con las siete escaleras en el escenario que representan a cada una de las Islas, que fue el único punto de partida que me planteó Severiano. Por ello, ideé contar la historia a través de la fórmula del teatro dentro del teatro, así como combinar la estética del cómic con el sentido del humor.
-El contenido histórico de la obra es un componente fundamental. ¿Qué aprendió durante el proceso de documentación?
- Sobre todo me ha servido para conocer a muchos personajes que intervinieron en esta importante parte de la historia. Además, el público valora aprender en el teatro y, en este sentido, estoy especialmente contento porque todo lo que se narra en la pieza es rigurosamente cierto, hasta los detalles que pueden parecer anécdotas.
-¿Cómo consigue un escritor teatral pasar, como se hace en la pieza, del drama a la tragedia con agilidad y eficacia?
-No sólo se trata de una labor de escritura, la puesta en escena es muy importante. Estoy muy satisfecho con el montaje. Severiano subraya muy bien los momentos dramáticos, sacando el mayor partido a cada situación de una forma sencilla. Además, creo que parte del éxito de la obra es que la afrontamos sin ninguna pretensión grandilocuente, haciendo bajar a los héroes a nuestra altura.
-¿Cómo empezó la fructífera relación con Delirium Teatro?
-Conocí a Severiano en el estreno de su obra sobre Óscar Domínguez hace más de tres años, y, a raíz de un premio que conseguí en 2005, me encargó el texto sobre la conquista, aunque "Canarias" se adelantó y la escribí antes.
-Severiano García declaró que es un lujo contar con un autor teatral. ¿Qué supone para usted esta colaboración?
-Es un lujo mutuo porque para un escritor es muy difícil que una compañía represente su obra.
-¿Qué género literario prefiere a la hora de escribir?
-Soy un autor incipiente que, en general, se siente a gusto escribiendo. El teatro me ofrece muchas posibilidades de expresión y permite la aportación de otras personas, desde el público hasta el director de la pieza; es una forma de expresión muy enriquecedora.
-Resulta extraño escuchar a un escritor mostrarse flexible con sus textos. ¿A qué se debe?
-Considero que el texto teatral está al servicio de la escena, ante todo es un trabajo en equipo. El guión no tiene más importancia que la interpretación, es el punto de partida. Lo que me gusta del teatro es que no es un producto terminado, que no se puede piratear, que nunca es igual dos veces.
-"Canarias" es un texto que desde 2005 ha cosechado muchísimos éxitos. ¿Qué ha supuesto para usted?
- "Canarias" es una pieza de la que estoy enamorado. Es una obra con la que me identifico, y la puesta en escena de Delirium enriquece aún más el texto.
-¿Por qué cree que hay tan pocos escritores de teatro en las Islas?
- Si ya escribir es un acto de heroísmo, hacer teatro es un disparate. Hasta que salí de La Palma hacia Madrid no fui consciente de que realmente se pudiera escribir para el teatro. Sin embargo, las dificultades en Canarias estriban en que el tejido empresarial de este sector está completamente desnudo, no hay casi ninguna empresa que se dedique a la producción escénica.
-¿Qué más problemas detecta en el sector?
- Lo primero es que no hay comunicación entre las propias compañías de teatro; además, existen muchos inconvenientes para distribuir las obras y las salas disponibles en Canarias son pocas. Parece que en las Islas no nos terminamos de creer que el teatro pueda ser un espectáculo de grandes dimensiones, como ocurre con los conciertos de música clásica, implantados como un acto social de gran calado.
-¿Cuáles serían las soluciones?
-Se necesita más apoyo institucional y un mayor número de espacios escénicos donde las compañías puedan distribuir sus espectáculos con mayor agilidad.
-Por último, ¿qué supone para usted la nominación a un premio Max de teatro?
-La nominación es ya casi como el propio premio.
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