Invocación a la Virgen de Candelaria
I
Te invocan
los marineros,
con fervor,
Virgen mariana,
para que las olas
que los afligue,
en mares crecidos
y desbocados,
tornen sus cabriolas
enrabietadas
en dóciles tapices
azulados,
sin pliegues
que hablen...,
en recreos
de calma.
II
Te invocan
los marineros
en el silencio
sentido de la plegaria,
desde la roca
más distante...,
desde la orilla
más cercana...,
con el ronco ruido
del oleaje...,
con la luz primeriza
del alba...
III
Y aplacas,
Virgen de Candelaria,
las olas fieras
y el loco vendaval,
que vuelven grises
los colores de la mar,
que amilanan
las gaviotas
impidiendo
su volar...,
que ahuyentan
las sirenas
si es que las hay...,
que esconde el pescado
en reservas
de ansiedad...
IV
Y anegas,
Virgen de Candelaria,
de frescura y azahar,
otros peajes
más limpios,
más transparentes,
más dulces,
menos salados,
serenos...,
para que el marinero,
en su faenar
cotidiano
disfrute y quiera
aún más si cabe
a su mar.
Dainauz
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