MÁS DE LO MISMO, exceptuando aquel antiespectáculo del tal Amargo, que fue una verdadera amargura. Uno recuerda, con nostalgia, aquella Gala del Carnaval dirigida por José Tamayo en la plaza de toros. No creo que ninguna otra la haya superado. Ni siquiera igualado. El gran director teatral revolucionó el espectáculo carnavalero con un gusto, una originalidad, una elegancia y una calidad que hasta ahora, con más medios y más facilidades, no se han superado. Tamayo hizo cantar juntas a las rondallas y actuar con la mejor coreografía a los conjuntos que presentaban bailes y danzas. En resumen, Tamayo aportó al Carnaval de Tenerife un sello de clase, una distinción que hasta entonces no había tenido, y un estilo nuevo y ambicioso que implicaba mejoras futuras en unas exhibiciones que, por repetitivas, ya cansaban. Pero Tamayo está ya muy lejos, como otros magníficos directores de galas sucesivas, los cuales, o no los han vuelto a llamar o se han ganado antipatías por parte de los conjuntos que compiten y no ganan los concursos, como las murgas y las rondallas.
La Gala 2009 no fue ni mejor ni peor que muchas otras, aunque la impresión que un servidor ha recibido, a la vista del que tiene que ser carísimo espectáculo, es que Santa Cruz, en medio de esta crisis que atormenta al mundo y que deja sin trabajo y sin poder ganar una perra para dar de comer a la familia a miles de santacruceros y de canarios, y en la que hay que luchar "por la perra chica", que se decía antes, se tira el "viento por encima del trasero".
Creo que desfilaron por el escenario de la Gala varios millones de euros en fantasías y en trajes y disfraces de candidatas a reina y de miembros de los conjuntos actuantes. Pero ese gasto no permite el freno y marcha atrás y hay que apencar con las posibles consecuencias, que deseo sean pocas.
Al margen de estas consideraciones, y refiriéndome al desarrollo de la Gala, nada que decir de la presentación de las 18 candidatas en un escenario apropiado y artísticamente aceptable. Tampoco hacer comentarios negativos de la actuación de algunos conjuntos al principio de la función. Sí hacer constar la machacosa y majadera actuación de las murgas escogidas, que cada vez se parecen más, por pura y poco acertada imitación, a las antipáticas chirigotas gaditanas. Antes, las murgas cantaban y se entendía lo que decían; ahora gesticulan como locos y no se les entiende ni una palabra.
El espectáculo se prolongó con un rebotallo impresionante y ruidoso de conjuntos actuando a la vez, en espera del fallo, que llegó cerca de la una de la madrugada. Merecido el nombramiento, que me satisface por la parte que me toca, pero reconozco que había varias candidatas que podían también haberlo obtenido, por ellas y por el meritorio trabajo de los autores de las "fantasías". Y hasta aquí el comentario a vuelapluma, porque no hay espacio para particularizar.
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