... Pocos recuerdan que una de las cosas que decía en la última campaña electoral el presidente del Partido Popular canario, hoy vicepresidente del Gobierno autónomo y responsable del área de Economía y Hacienda, era que él apenas iba a crear leyes nuevas y que más bien simplificaría otras para aclarar el ordenamiento normativo en algunos aspectos. Realmente, este no es un mal planteamiento, aunque choque frontalmente con la idea que se tiene hoy día de un político, o de un Gobierno, eficaz y trabajador: que debe hacer cuantas más leyes mejor. Una de las críticas más utilizadas por cualquier grupo parlamentario de la oposición contra el que gobierna es que no legisla lo suficiente. Es decir, a pesar de los 30 años transcurridos de democracia, se admite comúnmente que aún quedan muchos aspectos de la vida social, económica o institucional por regular. De hecho todavía se recurre a menudo al "vacío legal" como argumento para justificar la impunidad de algunos atropellos.
... Pues bien, aunque José Manuel Soria tuviese razón, a la vista está que el Gobierno en el cual él ostenta tan alta responsabilidad y el grupo parlamentario de su partido no comparten en absoluto su antigua visión de reduccionismo legal, y antes que internarse, machete en mano, en la selva normativa, se han entregado con entusiasmo a parir nuevas leyes y reglamentos que cuando no entorpecen la actividad económica -como a menudo les reprochan los empresarios-, llegan a crear inseguridad jurídica, como está ocurriendo en materia de construcción de hoteles y apartamentos. El Ejecutivo del Archipiélago, como la mayoría de los economistas, cree que es posible el crecimiento continuo para mantener en funcionamiento un sistema, en este caso, la gobernación de una comunidad autónoma.
... En el caso del Gobierno canario, resulta llamativa su obsesión con la ordenación del territorio, precisamente el asunto en el que, seguramente, pensaba Soria cuando decía que iba a entrar con la tijera en el marasmo legal canario. Ahora, su Ejecutivo acaba de presentar el enésimo retoque a una ley llamada de Medidas Urgentes, hija de otra que a su vez salió de aquella conocida popularmente como "moratoria turística" y que le está costando al erario enormes cantidades de dinero en indemnizaciones a hoteleros perjudicados. Soria ha renegado de aquel ataque de lucidez que tuvo en 2007 y, a estas alturas, nadie que no sea un especialista en la materia es capaz de saber por dónde va ya el culebrón de las leyes turísticas y hoteleras.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD