EFE, Lanzarote
Autoridades y representantes de la comunidad musulmana de Lanzarote y del resto de Canarias dieron ayer el último adiós a 18 de los 25 inmigrantes muertos en el naufragio de su embarcación el pasado domingo en la isla, que recibieron sepultura sin haber conseguido ser identificados.
Los cementerios de Teguise y Arrecife de Lanzarote fueron el destino de los cadáveres de esas 18 víctimas de la tragedia sin identificar, mientras que los de las 7 restantes han sido embalsamados después de que fueran reclamados por distintos familiares que supieron de su suerte.
Tanto en el Cementerio Municipal de Teguise, localidad en cuyas aguas acabaron sus días las 25 víctimas y que acogió los restos de 9 de ellas, como en el de San Román de Arrecife de Lanzarote, destino de los otros 9 enterrados ayer, los 18 fallecidos permanecerán en nichos anónimos, donde sólo un número y una fecha darán una remota identidad sobre quiénes eran, sin saber sus nombres o procedencias.
Las víctimas anónimas fueron acompañadas en su inhumación por distintas autoridades, entre ellas el delegado del Gobierno en Canarias en funciones, Vicente Oliva, representantes del Cabildo de Lanzarote y de los siete ayuntamientos de la isla.
También asistieron a sus entierros miembros de la comunidad musulmana residente en la isla y agentes de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, hasta completar un grupo de medio centenar de personas que se personó primero en el cementerio de Teguise y luego en el de San Román.
En uno y otro se repitieron los mismos procedimientos, que se iniciaron con rezos del imán de la comunidad musulmana de Lanzarote, Mohamed Ould Mustapha, seguidos de la apertura, ante representantes del Juzgado de Guardia, de cada uno de los féretros para tomar fotografías de cada fallecido.
Imágenes que, junto a pruebas de ADN que se han practicado a los 18 cadáveres anónimos, se han archivado.
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