EFE, Madrid
La bolsa española volvió ayer a niveles de agosto de 2004 tras caer un 2,87%, su segundo mayor descenso del año, debido al retroceso de los mercados internacionales y al castigo de la banca ante las expectativas de que las medidas para estabilizar el sistema financiero sean insuficientes.
Al cierre de la sesión, el Íbex-35 marcó un nuevo mínimo al situarse en 7.843,20 unidades, tras ceder 231,80 puntos en consonancia con las caídas de las principales bolsas europeas, que profundizaron en sus descensos tras la apertura fuertemente bajista de Wall Street.
Con la caída de ayer, el principal indicador de la bolsa española acumula un descenso del 14,71%, lo que lo sitúa entre los más bajistas de Europa.
En cambio, los indicadores europeos fueron incluso más bajistas, con Milán a la cabeza, que retrocedió el 3,93%, seguido de Fráncfort, con un descenso del 3,44%; París, con un retroceso del 2,94% y de Londres, con el 2,43%.
La sesión en los principales parqués europeos se vio afectada por la inquietud que rodea a las entidades financieras, que sufrieron fuertes varapalos a uno y otro lado del Atlántico ante el temor a que los esfuerzos realizados por los diferentes gobiernos sean insuficientes.
La incertidumbre generada por los planes de reestructuración que General Motors y Chrysler presentaron ayer en EEUU también afectó fuertemente a las cotizaciones de estas empresas, lo que impulsó una apertura claramente bajista en ese país y marcó la senda del resto de bolsas.
Wall Street cedía al cierre de los mercados en Europa el 3,28%, con lo que elevaba al 13,5% la pérdida de valor acumulada desde que comenzó el año.
En el mercado nacional, los valores más afectados fueron los bancos, con el Popular como el peor valor de la bolsa al hundirse un 8,70%, seguido por Banesto, que se desplomó un 7,12%; BBVA, con el 7,07%, y Santander, con el 6,74%.
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