L.G., Fuencaliente
Llevan más de cuarenta años trabajando en las Salinas de Fuencaliente, una labor casi artesanal que ha dejado de ser económicamente rentable. La tercera generación de los Hernández García, preocupada por un oficio tradicional que no quieren dejar desaparecer, apuesta por diversificar su oferta y llevar al mercado sales condimentadas, una mezcla de su producto más vendido con otras especias de La Palma, además de crear diversas líneas de sales de baño.
Las Salinas de Fuencaliente combinarán su sal con algunas hierbas aromáticas de la Isla para elaborar diferentes líneas de este producto, una sal especial para carnes, otra para pescados y una última para aliñar ensaladas. Este tipo de mezclas ya existen en el mercado y forman parte de los condimentos más utilizados en la nueva cocina. "Nuestra idea es hacerlo con especias de La Palma, por ejemplo el orégano que tenemos aquí, que es maravilloso; sería perfecto poder contar con productos ecológicos", comenta el propietario de la explotación, Fernando Hernández.
Aún no está definida la gama de combinaciones. "Hay que hacer pruebas, organizar una cata con cocineros expertos para ver qué mezclas son las mejores", añade Hernández. En cuanto a las sales de baño, otra de las alternativas con las que modernizarán su oferta de productos, requieren para su elaboración unas instalaciones mejor preparadas, para lo que se verán obligados a ampliar el complejo de Fuencaliente. Es necesaria una planta para dar color a la sal y buscar unos aromas atractivos para el comprador, algunos de los cuales ya están previstos.
El propietario de las Salinas piensa en ampliar las instalaciones, modernizarlas y mejorar su equipamiento, sobre todo porque "para hacer el empaquetado y el almacenamiento de la sal las instalaciones se nos han quedado muy pequeñas", explica. El objetivo principal es el de hacer rentable un negocio que, dadas las condiciones del mercado, se ha quedado obsoleto. "Prácticamente actuamos como artesanos, se hace todo manualmente y competir con las sales industriales es muy complicado", añade Hernández.
Atractivo turístico.- El lugar donde están ubicadas las Salinas ha sido estudiado para aprovechar el encanto de un paisaje inusual, de singular belleza, unido a la conservación de un oficio casi olvidado. En este sentido, en las salinas también se busca explotar su patrimonio, según las normas de conservación que fueron aprobadas hace un año, mediante la construcción de un centro de interpretación y un pequeño restaurante. "Aún tenemos reuniones pendientes con Política Territorial y ADER-La Palma para concretar estas ideas y para buscar financiación", comentó el dueño de las Salinas. También han pensado en utilizar energías alternativas como la fotovoltaica para aprovechar las muchas horas de sol de que disfruta la zona.
Calidad incomparable.- Aunque más cara que las sales industriales, la de Fuencaliente no tiene parangón en cuanto a su calidad, es más suave y la diferencia de sabor es notable. Fernando Hernández asegura que los palmeros son conscientes de su valor y la prefieren antes que las que proceden de la Península. La Flor de Sal se ha convertido en su producto estrella. Es un tipo de sal pura recolectada según una técnica tradicional. "Casi todo lo que producimos lo tenemos vendido para los alemanes", dice Hernández.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD