Efluvios de multitud
Al cumplirse las Bodas de Oro de la apertura de la Basílica de la Candelaria
Santuario de Candelaria,
afluencia de latidos,
peregrinar de las almas
solicitando su alivio
entre preces y plegarias
de piadoso colorido.
Ahora en este medio siglo
de celo y recogimiento,
de lo místico y adicto
a la Señora del Cielo,
al llegar a su aposento
fervor y ayuda mendigo.
Y en esta solicitud
va la voz del peregrino,
la demanda de salud
del enfermo y del cautivo,
y esos milagros que han sido
efluvios de multitud.
Al devenir un festivo
de un domingo, las campanas
solemnemente repican
acogiendo un mar de gracias
y un sinfín de letanías
que del Rosario derraman.
Y en este Cincuentenario
de Tu Vida en la Basílica,
brota tierna la alegría,
se suceden ríos de lágrimas
que de emoción eternizan
al alumbrar la esperanza.
Al dedicarte mis versos,
Señora de Candelaria,
mi corazón se solaza
mostrando todo su afecto,
al vislumbrar cómo cambias
estos mis pasos inciertos.
Juan Antonio López de Vergara y Batista
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