QUERIDOS ciudadanos todos, pendientes de la Justicia Divina, asustados con la de los hombres y acojonados con la española, la teórica de hoy va para ver si resolvemos uno de los problemas más gordos de este país.
¡Audiencia pública!
Millones de felicitaciones por la explicación en la pizarra del "Al Natural", de EL DÍA Televisión -ya saben- sobre los tres poderes: el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Y aunque deberían ser independientes, como nos ordenó Montesquieu, el francés, los españoles ni puñetero caso desde Felipe González hasta nuestros días. Días de zozobra porque el poder judicial es el que más aúna a los otros dos, tanto para crear la leyes (legislativo) como para hacerlas cumplir (ejecutivo). Bueno? ¡pues huelga!
Sin embargo, ya ven, un señor por la calle me recordó que me había olvidado del cuarto poder: la prensa. Mis excusas por tan imperdonable descuido y mi agradecimiento porque así lo aprovecho para este sencillo símil: si a una mesa de cuatro patas (ejecutivo, judicial, legislativo y prensa) se le partiera una de ellas, se quedaría en pie, pero con problemas de equilibrio. Volviendo a la realidad, ¡oh desgracia!, la prensa española está dividida y más de la mitad está descaradamente a favor del gobierno; no es posible, pues, contar con ella. Así que, volviendo al símil, la democracia española está sentada en una banqueta de tres patas, de lo que no es muy difícil deducir qué nos pasaría si una de ellas se partiera. Bueno? ¡pues huelga!
Huelga decir la insólita y desequilibrada sentencia de suspensión de empleo y sueldo a una secretaria, ¡dos años!, frente a los 1.500 euros a un juez negligente y, más ahora, cuando el juez/cazador Garzón dispara hacia los políticos corruptos, lo que nos parece de perlas. Pero, pero? nos escama que la cacería sea siempre en épocas preelectorales y que los "malos" sean siempre los de un partido. ¡Siempre el mismo partido!
Pero dejemos la política porque lo que me trae hoy aquí es la huelga. Vaya por delante el total acuerdo con las peticiones de administración, técnica y soporte informático para poder controlar a todos los delincuentes, de la misma forma que Hacienda nos tiene fichados a todos los españoles. Exigencia totalmente justa y necesaria para impartir una justicia justa, ejemplarizante y, fundamentalmente, oportuna en el tiempo.
Pero, por eso, les recuerdo a los jueces la animadversión de los ciudadanos hacia los pilotos de Iberia cuando en vacaciones deciden que no veamos a nuestras familias o cuando Sanidad se niega a cuidar a nuestros enfermos. Pues esa huelga que van a hacer ustedes quizá haga más daño a esta sociedad? trepada en esa silla de tres patas.
Porque ustedes, señorías, debieran ser ejemplo de magnanimidad, sensatez, serenidad, perseverancia, constancia y orden. Y las conocidas virtudes de prudencia, justicia, templanza, de lo que, parece ser, sólo se acuerdan de la fortaleza.
Porque lo que no tiene ni pies ni cabeza es que los que debieran regular el Derecho de Huelga se reviren y la hagan ellos. Es el ejemplo más paradigmático de ser " juez y parte". Por eso, yo les pido que hagan la huelga como todas, desde abajo, desde los trabajadores y nunca desde las alturas. Que la hagan los soldados, no los generales. Que el paro sea de los "segundos" a los que indudablemente acompañaría y apoyaría la sociedad del sentido común, estuviera o no inculpada, para una justicia rápida y eficaz.
Sociedad española con mala suerte, ¡contra!, porque, al ser tan impopular y rara esa huelga de los jueces, parece como si los que la criticamos estuviéramos a favor del cinegético/ministro/disparador Bermellón, perdón, Bermejo. ¡El colmo!
Mala suerte también porque no se entiende cómo Televisión Española, ¡la de todos los españoles!, en vez de recordarnos un amorfo (?) 28 aniversario del 23 F, no fuera más oportuna mostrándonos en esta época de crisis y sacrificios, por un lado, y cacerías por otro, la película "La escopeta nacional". Sí, hombre, sí, aquella tragicomedia en la que ministros, políticos, poderosos y pelotas acudían a una cacería adonde, al parecer, iba a asistir el general Franco, el jefe del Estado o, si ustedes lo prefieren, el dictador. Y es que en todos lados cuecen habas? y venados.
¡Cuernos! Se levanta la sesión. He dicho.
* CCCC (Cineasta, cetrero, cinegético y crítico)
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