ALTERNO el orden de los temas del título y empiezo por el caso de Miguel Zerolo, alcalde de Santa Cruz, que está, en estos días, en el punto de mira de las escopetas de todos los medios de comunicación de Canarias, especialmente de los periodistas de Las Palmas y de los periódicos grancanarios que se editan en Tenerife, los cuales parece que no tienen en gran estima a este primer edil chicharrero, el cual creo que, en su tiempo, hizo lo que creía mejor para la playa de Las Teresitas y, en todo caso, si se equivocó y fueron calificadas de supuestamente delictivas sus actuaciones, he dicho ya, en diferentes ocasiones, que él no tiene la culpa sino, lógicamente, los responsables del Gabinete Jurídico Municipal, que están para asesorar al alcalde y a cualquier miembro de la Corporación, de lo que está legal o dudosamente mal. Zerolo, en esta nueva tanda de declaraciones, se ha pasado horas enteras junto a su abogado, contestando a las preguntas de los jueces, los cuales o no han encontrado o no han tenido tiempo de buscar datos que inculpen al alcalde, porque, en ese caso, dada la moda actual que afecta negativamente a los políticos implicados en supuestos delitos, Zerolo hubiera ido a dar con sus huesos en la cárcel, previo un espectacular despliegue policial como se está haciendo actualmente con los implicados en la trama corrupta de los miembros del PP en Madrid y alrededores. Pero, conforme a ese refrán de los perros y las pulgas, a Zerolo le ha caído una acusación más de la magistrada doña Carla Bellini, que también lo ha llamado a declarar.
Y, sin más novedades, de momento, sobre el caso Zerolo, que mucho lamento porque el alcalde no merece ese trato, paso al tema del Puerto de Granadilla, cuyas obras debieron ya iniciarse al desaparecer los obstáculos que se han venido oponiendo a las mismas. Pero, de nuevo, han hecho su aparición los ecologistas de siempre con la colaboración -dicen- de grupos políticos de la izquierda ideológica", los cuales retoman, con nuevos bríos, la lucha contra las obras que consideran "ilegales" y "un fraude a la Ciencia", que yo no sé de dónde habrán sacado esas nuevas cretineces que sólo están en sus rocambolescas mentes. Un servidor, que conoce el terreno, dice a los opuestos al puerto que guarden sus escopetas en el armero, porque el Puerto de Granadilla se hace no porque lo autorice la Unión Europea y el Gobierno de Madrid, sino porque en él va la gasificadora, y ésta es un negocio multimillonario, en el que están empeñadas las grandes firmas españolas y extranjeras. Y con el dinero no se puede luchar.
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