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EDITORIAL

Por la libertad, la identidad y la dignidad de los canarios

15/feb/09 07:34
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HISTORIA DEL REYNO de las Islas Canarias" es el último libro dado a conocer por Arquímedes Jiménez del Castillo, cuya cubierta reproducimos en este editorial. El subtítulo de esta obra, sin duda de lectura obligada, es "Descubrimiento, conquista y colonización". Es decir, también a juicio de este erudito, las Islas Canarias fueron colonizadas en su momento y, por lo tanto, son una colonia. Arquímedes Jiménez narra en esta obra la lucha cruenta entre los aborígenes que no querían perder su tierra y su libertad, y los ascendientes de los actuales españoles que viven en estas Islas mezclados con los descendientes de la población autóctona que fue masacrada vilmente, mas no exterminada. Esta es la realidad que muchos se empeñan en no ver.

Y aquí hacemos un inciso para manifestar que yerran de cabo a rabo algunos sinvergüenzas de la prensa cuando dicen, como lo vienen haciendo desde hace algún tiempo, que si Leoncio Rodríguez levantara la cabeza y viera la trayectoria que sigue actualmente EL DÍA, volvería a fallecer de inmediato a causa del disgusto. No hace falta explicar, una vez más, que los autores de tales estupideces son unos fracasados y resentidos. Individuos soeces y malolientes, como señalábamos en nuestro comentario de ayer, que jamás han admitido que José Rodríguez Ramírez, que sin ser uno de esos plumíferos como ellos, haya sido capaz de elevar este periódico desde lo que era a lo que es hoy. Desde una empresa que mantuvo su sede en la calle Valentín Sanz de Santa Cruz hasta algunos años después de la muerte de su fundador, al grupo de medios en que se ha convertido hoy. Gracias a la fidelidad de nuestros lectores, anunciantes y colaboradores, EL DÍA no es hoy sólo un periódico impreso en papel, sino también una emisora de radio, una antena de televisión, un periódico en internet y una productora de medios audiovisuales. El Grupo EL DÍA brilla actualmente en todos los pueblos de esta provincia. Por lo tanto, no hay motivos empresariales para que Leoncio Rodríguez se avergüence de la trayectoria que le ha sabido imprimir a esta Casa su sobrino José Rodríguez. Ya quisieran muchos de nuestros detractores estar como nosotros.

QUEDA la parte ideológica; es decir, la correspondiente a la línea editorial. Desde este momento debemos aclarar que José Rodríguez convivió a diario con su tío Leoncio. Una circunstancia que le permitió conocer al detalle su forma de pensar y el estilo de expresar sus ideas. Fue su mecanógrafo, amanuense, corrector de pruebas de imprenta y hasta mayordomo. A su lado descubrió los profundos sentimientos que tenía Leoncio Rodríguez hacia los hijos de este país canario; la tierra de los guanches. Sus numerosos libros encierran el perfume de la libertad. Esa libertad para los descendientes de nuestros antepasados que soñaba casi en secreto, porque no era el momento oportuno de exteriorizarlos. Temía a la fuerza de quienes conquistaron el Archipiélago por la fuerza, y por la fuerza seguían gobernándolo. Su espíritu no sólo era liberal en lo político; también aspiraba a vivir libre en el sentido de la libertad que disfruta cualquier ser humano, hijo de Dios por naturaleza, cuando no está sometido a la esclavitud de ningún amo. En definitiva, Leoncio Rodríguez era independentista aunque no lo podía expresar. Su obra era sentimental, añorante y evocadora de la libertad de los guanches.

En consecuencia, no andamos desencaminados con nuestra línea editorial. Tan sólo perpetuamos, materializándolo al permitirlo unas condiciones de democracia y libertad de expresión que no existían entonces, el pensamiento íntimo de Leoncio Rodríguez. Siguiendo esa línea, de nuevo resumimos nuestros principales argumentos para la soberanía de Canarias.

El primero es reivindicar la memoria de la libertad y la propiedad de estas Islas que tenían nuestros antepasados los guanches como auténticos dueños de esta tierra. Debemos acabar con el expolio español. Esta tierra era de los guanches y hoy les pertenece a los canarios, sus descendientes, que la comparten con los españoles y otros europeos, así como con latinoamericanos, africanos y cuantas personas sean dignas de vivir aquí, aunque no por ello pueden los isleños renunciar a su propiedad que les corresponde por derecho propio. Canarias es de los canarios y deben ser éstos quienes administren sus riquezas. Admitimos a los foráneos que residan de forma justificada y productiva, no a los que vienen a subsistir a expensas de nosotros, porque en Canarias primero son los canarios. Es decir, amigos de todos los extranjeros y permisivos con todas las razas, pero dueños de nuestro destino, de nuestra tierra, de nuestro cielo y de nuestro mar.

EL SEGUNDO argumento para reivindicar nuestra soberanía sin demora es la lejanía. Es absurdo que este Archipiélago siga dependiendo de políticos que están en Madrid, a 2.000 kilómetros de nosotros. No tiene sentido que los peninsulares digan que les pertenecemos, o simplemente que somos una de las comunidades autónomas españolas, porque estamos muy alejados del territorio continental europeo. España quiere mantenernos como una colonia para seguir aprovechándose de nuestras riquezas. Repetimos una vez más que nuestros recursos, tanto los actuales como los potenciales, son inmensos. Los suficientes para que vivamos como uno de los países más ricos del mundo.

A estas evidentes razones para ser soberanos hemos de añadir la necesidad inaplazable de que se reconozca nuestra libertad como pueblo. Hemos de acceder a la dignidad de ser ciudadanos de una nación, y no siervos de unos amos que nos gobiernan desde una lejana Metrópoli. Pero no sólo eso. También corremos el riesgo de pasar a ser marroquíes el día menos pensado. Las islas son de los continentes que tienen cerca, y las nuestras están al lado de África. Salvo que nos constituyamos en un país con representación en las instituciones internacionales, siempre estaremos a expensas de que la monarquía alauita decida incluirnos en su expansionista proyecto del Gran Magreb.

SIN EMBARGO, lo más importante para alcanzar el estatus de nación soberana ?insistimos en ello? es conseguir nuestra dignidad de ser personas. No podemos acatar hoy los caprichos de Zapatero, ayer los de Aznar, mañana quizá los de Rajoy y siempre los de un amo peninsular. Esta situación de dependencia tiene que estar resuelta, como muy tarde, el próximo año. Sabemos que las presiones diplomáticas españolas han impedido, hasta ahora, que Canarias esté en la lista de los territorios que deben ser descolonizados según la resolución 1.514 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Lo decíamos antes: Madrid no quiere perder la colonia. Por lo tanto, corresponde a los nacionalistas legítimos, y no a los de oficio u oficiales, moverse en los foros internacionales para que como muy tarde al final de ese año 2010 Canarias sea una nación. Tenemos más méritos, en cuanto a extensión territorial y número de habitantes, que otros países más pequeños. Por ejemplo, Cabo Verde, Madagascar, Mónaco, San Marino, Malta, Liechtenstein, las islas Scheyselles, las Comoras y otras. ¡Qué desconsuelo que los isleños más al sur de Canarias sean caboverdianos, y nosotros continuemos como españoles! Portugal tuvo la inteligencia de darles la libertad a esas islas. España sigue aferrada a su finca

Queremos conservar la esperanza. Muy pronto, la situación colonial de Canarias será expuesta en una reunión que se celebrará, según nos dicen, en un lugar del Caribe. Exhortamos a formaciones políticas como la Unión del Pueblo Canario, la Unión Patriótica de Taknara, el Congreso Nacional de Canarias que lidera Antonio Cubillo, el MPAIAC, la Asamblea Nacionalista Canaria, el Movimiento Patriótico de Canarias y, por qué no, el Partido Nacionalista Canario de García Ramos, así como otras fuerzas vivas que ansían la libertad de su tierra, a que realicen cuantas gestiones consideren necesarias en los foros internacionales. Hasta ahora, el Movimiento Patriótico lo está haciendo muy bien, pues continuamente envía documentos a los movimientos nacionalistas peninsulares ?catalanes, vascos y gallegos? para que los tengan en cuenta en el Congreso de los Diputados, ya que el nacionalismo oficial de Coalición Canaria no se atreve a exponer, por temor, tibieza y cobardía, que somos el país con más derecho a recobrar nuestra libertad; y también de otras partes del mundo para recordar la situación colonial de Canarias. Leoncio Rodríguez estaría regocijado con estas acciones.

No queremos concluir este editorial sin recomendar la lectura del artículo de nuestro colaborador Fernando Gracia, que publicamos en nuestra edición de hoy. Es la visión de un peninsular sobre la ignominiosa situación de nuestro Archipiélago, que fue, tal y como señalaba el pasado domingo, la colonia Guantánamo de España, y hoy continúa siendo tierra y gente sometidas a amos déspotas que viven alejadísimos.

 

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