M.G., La Laguna
José Luis Fernández Pérez (Santa Cruz de Tenerife, 1956) es el primer matemático investido como doctor "honoris causa" por la Universidad de La Laguna. La ocasión se ha hecho esperar, pero parece haber recaído sobre los hombros adecuados. Además de su actividad investigadora y docente, se ha preocupado de forma especial por la divulgación del "arte matemático" y ha analizado el papel ejercido por el uso "perverso" de modelos matemáticos en el origen de la actual crisis económica y financiera.
-Se habla con frecuencia del bajo nivel en competencias lingüísticas que presentan los alumnos españoles. ¿Ocurre lo mismo con las competencias matemáticas?
-Los mismos estudios dan los mismos resultados, aunque yo tampoco soy muy forofo de esos estudios, a los que habría que poner su granito de sal. Pero cualquier cosa que diga que tenemos que mejorar en matemáticas y lengua a mí me parece bien. Comparado con otros países donde esto se cuida muchísimo sí que tenemos cierto agravio comparativo. Hay aspectos que mejorar, pero tampoco es necesario rasgarse las vestiduras.
-¿A qué es debido?
-Creo que es más el signo de los tiempos. Es casi la normalidad en la Europa occidental: hay mucha más gente estudiando y quizá no tan bien atendida. En los países que quedan particularmente bien, caso de Finlandia, se esmeran muchísimo, le dedican un montón de energías. La situación de España es más normal, más homologable de lo que creemos, pero hay lugares como Finlandia o Corea que ponen un empeño tremendo. Sin embargo, la sociedad matemática finlandesa publicó un artículo en los principales diarios en el que afirmaba que la situación es un poco ficticia, y que luego, en la etapa universitaria, no logran que los alumnos se involucren en las matemáticas. Señalaban que los chicos tienen un buen entrenamiento, que logran hacer muchas operaciones muy rápidamente, pero que esto no necesariamente significa que aprendan a pensar de forma matemática. Es decir, que los finlandeses, que son los números uno, son autocríticos.
-¿Y no influye en España la falta de tradición?
-Sí, pero creo que ya está bien de echarle la culpa al pasado. Tenemos un país homologable y de buen nivel. Es cierto que no teníamos tradición científica, pero ahora tenemos muchísimos científicos. Las cosas pueden ser mucho mejores, pero actualmente existe una masa crítica. La tradición es importante, pero a estas alturas ya no es determinante.
-¿Cuál es el estado de la investigación en matemáticas en España?
-Somos un país perfectamente homologado, con el nivel adecuado, y estamos en el sitio que corresponde al lugar que ocupamos en la economía mundial. Hay cosas en las que estamos por encima de nuestro PIB, como los deportes, pero en investigación científica estamos en el sitio que nos toca. Hace tiempo que España ya no es un país raro, a pesar de toda esa enorme falta de tradición. Es cierto que en la historia de las matemáticas no hay españoles.
-¿Cómo interpreta la caída de alumnos que sufren las facultades de ciencias puras?
- Es una situación general. Se da en toda Europa y los Estados Unidos. La enseñanza de las ciencias experimentales es muy pura, se forma a científicos de esas materias, no profesionales que puedan desarrollar su actividad fuera del ámbito de la investigación y la formación. Hay otros estudios que permiten disfrutar del talento para las matemáticas y la física pero que también ofrecen un desarrollo profesional. Eso atrae a mucha gente, y lo ofrecen otras carreras, donde pueden desarrollar el talento y aplicarlo de forma mucho más inmediata. La investigación científica es muy esclava: requiere mucho tiempo, paciencia y rigor. Es muy exigente y, como contrapartida, tiene unas carreras profesionales muy complicadas.
-¿Se ha hecho en España el necesario esfuerzo de divulgación?
-Se ha realizado un esfuerzo enorme, pero siempre se puede hacer más, sobre todo si creemos que es útil socialmente. Hay que tener claro que las matemáticas son importantes.
-¿Y la clase política es consciente de esa importancia?
-Quienes deben serlo son las personas que tienen responsabilidad en este terreno. Es importante que haya no sólo más matemáticas, sino más física y más investigación básica. La política requiere equilibrio, pero sí hay apoyo, un enorme apoyo que ahora, seguramente, se restringirá con la crisis.
-Pero esa reducción no sería inteligente.
-Ahí es donde está la audacia del momento. Se debe hacer una apuesta a largo plazo por la innovación científica, por el desarrollo científico como generador de nuevas áreas estratégicas desde el punto de vista económico. Lo que ocurre es que eso es muy difícil, porque hay que reducir gastos.
-Usted ha criticado el papel que la utilización de modelos matemáticos ha desempeñado en la crisis financiera.
-El uso perverso de conocimientos matemáticos no ha causado, ni remotamente, la crisis, pero está en su origen. Estos instrumentos financieros explotaron, y se desarrollaron con tecnología matemática virtual: aquí no hay acero fundido ni un láser nuevo, sino puro razonamiento abstracto, y ha fracasado. Cuando estalló la crisis, el impacto inicial fue por estos instrumentos. No la desencadenaron: podía haber fallado esto o cualquier otra cosa. Pero falló esto.
-¿Hemos aprendido?
-Creo que hemos aprendido, pero me temo que vamos a olvidar lo aprendido. Fijo.
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