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CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
Los núcleos poblacionales de Almáciga y Benijo se desmoronan y los vecinos se sienten abandonados, por lo que han hecho llegar una serie de reclamaciones a la Federación de Vecinos del Litoral Anagüense (FALA), donde se han recogido las quejas con la intención de trasladarlas a las distintas administraciones indicando carencias de la zona que requieren una pronta solución, ya que algunas de estas situaciones son peligrosas para los casi 350 residentes.
Entre las reclamaciones destaca el escaso transporte público, sobre todo durante las mañanas, fines de semana y festivos, siendo nulo a partir de las 20:00 de la noche, lo cual imposibilita que los vecinos puedan desplazarse al centro de Santa Cruz y disfrutar del ocio nocturno.
Otro problema relacionado con el transporte y ya denunciado en alguna ocasión por los más perjudicados es que la guagua que llega a Almáciga no se traslade a Benijo -a kilómetro y medio de distancia-, donde existe un viradero realizado para que ésta pueda dar la vuelta con facilidad y retornar a la carretera general, lo que obliga a las personas de Benijo trasladarse hasta Almáciga para hacer uso del citado servicio público. Comunicaciones nulas.- En pleno siglo XXI es difícil en estos dos núcleos de Santa Cruz poder comunicarse debido a la mala instalación de telefonía fija, a lo que se une el hecho de que es necesario reponer el cableado y hay escasa señal de televisión, por lo que temen los vecinos no poder recibir la señal de TDT, puesto que hoy en día hay problemas para captar la señal cuando hace mal tiempo. A todo ello hay que añadir que sólo hay una cabina telefónica en Almáciga y se ésta encuentra en mal estado, aunque lo más curioso es que en Benijo no existe ninguna. Escaso alumbrado.- Debido al escaso alumbrado público, la carretera general desde Taganana no cuenta con puntos de luz, al igual que desde la playa de Almáciga hasta Benijo y donde existen núcleos poblacionales como los de Bajo Roque, que están casi a oscuras, con el peligro que eso conlleva. Un colegio en ruinas.- El colegio Público Dolores Álvarez está cayéndose literalmente a trozos, pero los vecinos apuntan que hay siete niños sin ningún tipo de actividad extraescolar. Falta que pinten y hay aulas que no se usan porque carecen de suministro eléctrico. A todo lo anteriormente expuesto hay que sumar el hecho de que los niños no tienen parque público e infantil, que estaba bajo una tarima para las fiestas y ahora el solar está completamente abandonado, siendo invadido por la vegetación, quedando inservible. Sin atención médica.- Los servicios médicos son nulos, los vecinos de estas zonas se ven obligados a desplazarse hasta Taganana donde los lunes, miércoles o viernes tienen consulta. No existe en la zona un puesto de urgencias o de socorro. Por otra parte, si hay una urgencia, la ambulancia tarda en llegar entre 45 y 60 minutos. Las mujeres de la zona reclaman un centro de urgencias con un desfibrilador y que permanezca abierto las 24 horas. Al igual que se reclama para la zona un botiquín de urgencia, ya que la única farmacia que existe está en Taganana y muchos mayores se ven imposibilitados para llegar a ella. Riesgo de derrumbe.- El riesgo de derrumbe es inminente porque existe peligro de desprendimientos constantes, los vecinos cada vez que llueve o hay viento afirman que "dormimos con un ojo abierto y con el miedo en el cuerpo. Esto se podría arreglar con una pequeña inversión haciendo muros de contención", comenta un afectado, el cual también se queja de que la ermita de Begoña lleva algo más de dos años en construcción y existe peligro en las vallas, que están sueltas a causa del viento.
Los servicios del Distrito de Anaga son nulos y escasos y hay muchos mayores que requieren ayudas y no las tienen. Según comentan los vecinos, "las asistentas sociales no se dignan a pasar por aquí porque para ellos no existimos".
Por otra parte, los vecinos se quejan de la falta de actividades en ambos caseríos.
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