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JUAN BORGES MORALES

Desde Los Realejos, con el pueblo palestino

15/feb/09 07:34
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1.314 PALESTINOS muertos, de los cuales 416 eran niños y 106 mujeres; 5.320 palestinos heridos, de los cuales 1.855 eran niños y 725 mujeres; 55.000 palestinos perdieron sus hogares y 400.000 no tienen acceso al agua potable. Estos son datos de John Holmes, subsecretario de la ONU para Asuntos Humanitarios. ¿Y qué dice de las víctimas israelíes? 13 israelíes muertos, de los cuales cuatro eran civiles, y 84 heridos. ¡100 por 1! Esa es la proporción de muertos. ¿En eso se basa el legítimo derecho a la defensa de Israel?

Entonces, ¿de qué guerra se ha estado hablando? Durante tres semanas los medios de comunicación nos han estado ¿informando? de la llamada "guerra de Gaza". Nos han estado ¿informando? de un enfrentamiento desigual: un pueblo desarmado, Palestina, que cuenta con unos 40.000 policías, frente al quinto ejército del mundo, Israel, con las más sofisticadas armas de combate. Al gobierno de Hamas lo califican de terrorista, olvidando que ganó las elecciones de enero de 2006 con el 60% de los votos; mientras al gobierno de Israel, compuesto por una coalición que no alcanza ni el 50% de apoyo popular, lo califican de legítimo. ¿Quién es el terrorista, el que defiende a pedradas un territorio suyo o el que lo ocupa ilegalmente durante sesenta años? Mientras se condena el tráfico ilegal de armas de los palestinos se permite que Israel se arme hasta los dientes.

La Franja de Gaza ocupa una superficie de 360 km2, equiparable a la que hay entre Los Realejos y Santa Cruz, donde malviven un millón y medio de palestinos. Gaza es una de las zonas más densamente pobladas del mundo, 4.200 habitantes por kilómetro cuadrado. Para comprender el histórico enfrentamiento entre palestinos e israelíes no hay que remontarse a tiempos bíblicos, que son a los que apelan los fundamentalistas judíos para reclamar ese territorio que ellos consideran la "Tierra Prometida" por Dios a Abraham, que, por cierto, era originario de la ciudad bíblica de Ur, actual Irak, ocupado por Estados Unidos.

Terminada la Primera Guerra Mundial (1914-1919) y con la caída del Imperio Otomano, Oriente Próximo queda bajo dominio de las potencias vencedoras en el conflicto. Concretamente, Palestina pasa a ser un Mandato Británico. Palestina, con una extensión de 26.300 km2, estaba entonces habitada mayoritariamente por árabes, el 82% de la población, que poseía el 94% de la tierra. Los israelíes suponían el 18% de la población, con un 6% de la posesión de la tierra.

Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y el exterminio de la población judía en Europa por parte de la Alemania nazi, la Asamblea General de la ONU, a través de la Resolución 181, de 29 de noviembre de 1947, aprueba el Plan de Partición de Palestina, proponiendo la creación de dos Estados: uno palestino y otro judío, dándole a Jerusalén un Estatuto Internacional Especial.

A Palestina se le asignan 11.400 km2, el 43% del territorio, mientras que a Israel 14.900, el 57%. Esta injusta "partición" no contó con la aprobación de los palestinos como tampoco de los demás Estados árabes de la zona, y es el origen del llamado conflicto palestino-israelí. Pero es la Declaración de Independencia del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, la que desata las hostilidades bélicas que han conducido a la ocupación de los territorios palestinos hasta la fecha. Tras la "Guerra de los 6 Días" (5-10 junio de 1967) Palestina quedó reducida a sólo 6.200 km2, el 54% del territorio establecido en el Plan de Partición.

No contento con esta ocupación ilegal de territorios palestinos, Israel sigue sometiendo al pueblo palestino a unas míseras condiciones de vida e impide sistemáticamente el regreso de los refugiados palestinos a sus lugares de origen, de donde fueron expulsados a lo largo de los diferentes conflictos bélicos. De los 7.700.000 palestinos censados por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), 4.900.000 viven en campos de refugiados establecidos en la propia Palestina, principalmente en la Franja de Gaza, y en Estados árabes de la zona (tan sólo en Jordania viven 1.700.000).

La colonización de los territorios ocupados se ha desarrollado a través de una planificada construcción de asentamientos, declarados ilegales por el Derecho Internacional y condenados casi unánimemente por la ONU, siempre con el voto en contra de EE.UU. En Cisjordania se han construido unos 170 asentamientos, donde viven unos 343.000 colonos israelíes; en la Franja de Gaza son unos 50, con una población de 6.500 colonos, mientras que en el distrito de Jerusalem son unos 170.000 los colonos israelíes.

La represión militar israelí ha producido unas escandalosas pérdidas humanas y materiales, ante las cuales la llamada comunidad internacional cierra los ojos y mira para el otro lado, sobre todo, Estados Unidos, aliado y principal valedor político, económico y militar de Israel.

A esta situación, hay que añadir la construcción de un muro, llamado por los israelíes "de seguridad", aprobado por su gobierno en junio de 2002. El muro tendrá una extensión de 600 km, con planchas de hormigón de 10 metros de altura y unos 4 metros de ancho, incluyendo carreteras de circunvalación y fosos, que en algunas partes de su recorrido se adentra varios kilómetros en territorio palestino.

La construcción de este muro supondrá que 11.700 palestinos de 13 localidades quedarán en el lado israelí; 72.000 palestinos de 37 localidades quedarán aislados en su propio territorio, a los que hay que añadir otros 25.000 en Jerusalén.

En definitiva, el muro convierte los territorios ocupados palestinos en una ocupación absoluta que no se verá atemperada siquiera con la creación de un Estado palestino independiente, ya que Israel puede cerrar las puertas en cualquier momento. Su construcción no es sólo un acto de segregación racial, sino también un crimen político contra el pueblo palestino, una vergüenza para el Derecho Internacional y un insulto a las Resoluciones de la ONU que lo han condenado. Ningún país del mundo, excepto EE.UU., acepta los argumentos de Israel para construir el monstruoso muro, ni siquiera un estado de guerra o paz, porque ninguna cultura política acepta tal práctica.

La reciente agresión de Israel ha puesto a la mal llamada comunidad internacional ante el espejo, ha demostrado su incapacidad, como ya ocurriera, por ejemplo, en Bosnia y Ruanda, para resolver situaciones que ya se creían superadas después de la Segunda Guerra Mundial. Pero no, el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. De nada valen las palabras, los hechos son los que cuentan.

¿Y España?, ¿qué ha hecho España? Pues desplegar "su influencia" en el mundo árabe con la diplomacia de salón, su Diálogo de Civilizaciones. ¿Pero cuál es la realidad? La realidad la tenemos en el Informe sobre el Control del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso de 2008. España firmó un Acuerdo Comercial con Israel por valor de 1.551.933 euros, de los cuales el 94% fue destinado al Ministerio de Defensa de Israel: 91.045 euros para armamento y 1.460.888 euros para cámaras y equipos infrarrojos y térmicas. ¿Cuántos muertos y heridos palestinos se han producido por este material militar vendido por España a Israel?

La política de territorios ocupados responde a la aspiración histórica del sionismo, de construir el "Gran Israel", el Hogar Nacional Judío. Es decir, algo parecido a la teoría del espacio vital de Adolfo Hitler, y que llevada a las últimas consecuencias desembocó en la llamada "Solución Final", que supuso el exterminio de millones de judíos por el III Reich Alemán. Sesenta años después la Historia se repite, pero las víctimas de entonces ahora son los verdugos.

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