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DOMINGO, 15 DE FEBRERO DE 2009

Cartas al Director

El principio del fin

Guadalupe es un pequeño archipiélago de Las Antillas, en el mar Caribe, actualmente un departamento de ultramar de Francia, un territorio de ultramar de la Unión Europea, una colonia. Desde el 20 de enero, Guadalupe se halla en huelga general por el incremento de los salarios, de las pensiones y los beneficios de la seguridad social, por la reducción de los alquileres, de los precios del agua, de los carburantes y del transporte.

Dirige el levantamiento contra la metrópoli francesa una alianza de alrededor 50 sindicatos y asociaciones denominada Liyannaj Kont Pwofitasyon (LKP; Levantamiento Contra la Explotación). Su principal demanda es un aumento en el salario de 260 dólares para todos los trabajadores con salario mínimo.

Este aumento fue objeto de un preacuerdo obtenido el domingo 8 de febrero en Guadalupe entre la patronal y el colectivo de asociaciones y sindicatos (LKP) que dirige la huelga, que tiene prácticamente paralizada la isla. La patronal había hecho saber, sin embargo, que "las empresas no tenían los medios para pagar dicho aumento" y estimó que correspondía al Estado ratificarlo y financiarlo.

Después de este preacuerdo, el secretario de Estado para Ultramar, Yves Jégo, que había ido a Guadalupe el 1 de febrero, volvió inesperadamente el mismo domingo a París. Miles de personas se manifestaron el lunes en Guadalupe durante una jornada de paralización total, denunciando el retorno a París de Jégo en plena crisis social. Lo ven como una ofensa y una traición más a su pueblo. Los manifestantes sumaron unas 10.000 personas en la capital, Point a Pitre, hicieron cerrar los comercios y mantuvieron el bloqueo de unas 115 gasolineras, mientras el puerto permanecía totalmente paralizado.

Ese mismo lunes 9 de febrero, en Fort de France, la capital de Martinica, aproximadamente 25.000 personas se manifestaron uniéndose a las protestas de la vecina Guadalupe contra la carestía. Desde esta otra colonia exponen que mientras no se satisfagan cuestiones mayores como el empleo, el poder adquisitivo o la reducción de la carestía el movimiento de protesta no cesará.

La isla de la Martinica es un departamento de ultramar francés ubicado también en aguas del mar Caribe, otra región ultraperiférica de la Unión Europea, otra colonia. Desde el 5 de febrero, Martinica también se ha puesto en huelga general por la mejora del empleo, contra la política de abandono por parte de la metrópoli, pidiendo aumento de salario y contra la carestía de la vida, y el exagerado aumento de los precios. Al igual que en la otra colonia de Guadalupe, en Martinica el seguimiento de la huelga es prácticamente total.

En la colonia de Guadalupe, por ejemplo, de los 8 partidos más importantes y con representación, 3 piden abiertamente la independencia y la descolonización de la metrópoli francesa.

Por otro lado, nos encontramos con el archipiélago de Nueva Caledonia, otra colonia francesa, esta vez situada en Oceanía. Tras actos sangrientos como tomas de rehenes y tras el Acuerdo de Numea de 1998, se ha otorgado gran autonomía a esta colonia y, lo más importante, se le concedió un "status" por el cual entre 2014 y 2018 podrá celebrar un referéndum en el que decidir su independencia y soberanía o por perpetuarse como territorio de la república francesa.

El archipiélago canario es una comunidad autónoma española frente a las costas de África, un territorio de ultramar de la Unión Europea, otra colonia que está sufriendo las duras consecuencias de la dependencia de la metrópoli española. Debemos reclamar ya nuestros derechos sociales, económicos, culturales y de otra índole. Debemos reclamar lo que nos pertenece, nuestra libertad.

Marcos García de la Rosa

Atascos en la Rambla

Desde hace unos meses, junto al principio de la rambla (antes del General Franco), y junto al monumento-fuente, se ha colocado no una sino dos señales de prohibido girar a la izquierda, en el sentido de subida por la misma.

Pues bien, algunos conductores hacen caso omiso de las señales, con lo cual la mayoría de las veces bloquean el carril de la izquierda y se forman atascos al no poder seguir los que van subiendo por el mismo, especialmente si hay en ese momento alguna guagua estacionada en su parada, que coincide en ese mismo sitio.

La cuestión es que encima no ganan tiempo, pues hasta que el semáforo se pone en verde, ya podrían haber hecho el giro reglamentario por detrás del kiosquillo, sin importunar a los vehículos que suben por la citada vía.

Esto es constante y supone un riesgo, pues los coches que suben por dicho carril pueden topar con los del carril de la derecha al intentar esquivar a los que están indebidamente parados, que además molestan a los que han hecho la maniobra correctamente al abrirse el semáforo.

Pero como todas las cosas, allí no hay nunca nadie que vigile el buen comportamiento de los conductores, aunque sea de vez en cuando.

Mateo Maura Garau

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