1.- Este país no tiene remedio. No lo tiene. Es preciso darse cuenta de que se trata del país de Rinconete y Cortadillo . La picaresca contagia a las altas instituciones del Estado y no es nuevo que los sociatas aprovechen el poder judicial para sus trapicheos. Los jueces y fiscales, sobre todo estos últimos, sienten y padecen; es decir, tienen ideología. Manejarlos cuando existen organizaciones progresistas y conservadoras entre los encargados de administrar justicia no me parece difícil. Es, además, una situación compartida por la gente, que manifiesta su desconfianza en la justicia. Dos ministros del PSOE, el estrafalario López Aguilar y el también ex músico Fernández Bermejo , parecen haber aprendido la lección del más puro estilo de la escopeta nacional. El primero ha pretendido acometer elecciones a fuerza de sentar a los rivales en los banquillos; el segundo se ha ido de cacería con Garzón , en medio de un lío judicial de supuesta corrupción dentro del Partido Popular. No habría nada que objetar si Bermejo no fuera ministro y Garzón el instructor de esa causa. Irse a matar osos, corzos, jabalíes o ciervos en comandita, un fin de semana cualquiera, parece un episodio de "La escopeta nacional", el film genial de Luis García Berlanga . Irse a cenar los tres: el ministro, el juez y el policía que lleva la investigación parece cosa más grave. El ministro interesado en joder a la oposición y el juez encargado de ejecutar la jodienda, juntos, dando tiros a los pobres animales que huyen, despavoridos. Parece una fábula de Iriarte ; el zorro con la bandera del PP, corre que te corre, y Bermejo y Garzón detrás de él, enarbolando ambos escopetas nacionales. Qué barbaridad, qué tristeza de sistema judicial, qué pena de justicia y de jueces y de ministro del ramo que se le decía antes. Y de policía.
2.- En Canarias también resulta que hasta la policía es del PSOE. Denuncia Soria (y hasta creo que tiene un vídeo) a un jefe de policía muy beligerante con él y su partido que asiste a una fiesta del PSOE, con puro y todo. Se denuncian extrañas alternancias en las investigaciones entre la Policía Judicial y la Brigada de Información. Se denuncia haber quitado su autoridad a los comisarios jefes provinciales para que la abracen de manera absolutista los jefes superiores de policía, desde el ex militar Narciso a la fornida De Vega . Y ahora nadie quiere hacerse responsable de la terrible caza de brujas que se ha producido en torno a detenciones de políticos y empresarios. Uno de los afectados, Santiago Santana Cazorla , ha dicho que unos y otros le dejen en paz y que no manchen más el nombre de los empresarios canarios. Pero nadie parece haber ordenado su arresto, a plena luz del día, en el aeropuerto de Gando, con gran parafernalia policial. Conclusión: absuelto de toda culpa mediante un auto firme. ¿Y ahora qué? El otro día fui a declarar a un juzgado, como testigo. La jueza me advierte (y yo lo he cumplido y lo seguiré cumpliendo) de que debo respetar el secreto. Pero el jueves leo en "La Provincia", con pelos y señales, todos los detalles del procedimiento secreto (¿). Muchos más, por supuesto, de los que yo conocía. El PSOE asciende y destituye a los policías en Canarias mediante su grado de afinidad con el partido, no por sus méritos. Que se lo pregunten, si no, al competente y honesto comisario Bádenas , al que engañaron para quitarlo de en medio de los chanchullos socialistas en la investigación de supuestos casos de corrupción en Las Palmas. El otro día citaron a declarar a Miguel Zerolo en el TSJC. Pues bien, los periódicos de Las Palmas conocían la noticia antes que el propio alcalde de Santa Cruz. ¿Quién protege el secreto de ese sumario? ¿Por qué se provoca en las personas afectadas tanta zozobra y tamaña indefensión? ¿Qué está pasando en los juzgados, convertidos en feudos partidarios? ¿Son lógicas las asociaciones de jueces y fiscales? ¿Deberían estar permitidas? ¿Por qué se colocan a los jueces etiquetas de "progresistas" o "conservadores"?
3.- Este país se conduce por senderos de terrible descrédito policial y judicial. Tengo que generalizar, aunque no todos son iguales; existen jueces, fiscales y policías sensatos y discretos, celosos cumplidores de sus respectivos deberes. Pero las investigaciones no se cierran nunca, los ciudadanos parecen buenos o malos, dependiendo de su color político. Cuando no lo tienen, lo imaginan. El poder juega con la incertidumbre, con la duración exagerada de los procesos, con el miedo, con la potestad de enviar un ciudadano a la cárcel y destrozar su vida, su prestigio y hasta su familia. Se juega con el temor de la gente, en suma. Estamos asistiendo a una terrible caza de brujas, alimentada desde el poder. El cinismo de los ministros no tiene límites; el Congreso se ha convertido en una cámara digna de ser presidida por Diógenes Cínico . La demagogia ha hecho fortuna; ahí tienen esas medias sonrisas, esas alusiones veladas al deshonor del rival, a sus líos intestinos. Todo está roto, en medio de una monumental pobreza de país. Todo ha sido dinamitado: los valores, la seriedad de la justicia, la imparcialidad de la Fiscalía General del Estado. Todo ha sido echado a la hoguera mientras nos morimos lentamente, tan lentamente como están matando a nuestras otroras más prestigiosas magistraturas. Váyanse ya, antes de que sea demasiado tarde. Ríndanse ante su incompetencia para gobernar. No hagan del cinismo un modelo de Estado. Piérdanse en su propio desbarajuste y déjennos en paz. Dejen de rodar más escenas de "La escopeta nacional", para jolgorio de toda Europa. Y todavía ZP se queja de que Obama no lo llama. ¿Para qué, para deprimirse?
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