EE una temeridad endeudarse por encima de las posibilidades reales y no poder hacer frente a las deudas contraídas. Las consecuencias se ven especialmente cuando llega la escasez o una crisis económica. Bastantes personas y familias han estado viviendo al borde del límite, sin posibilidad de ahorrar lo más mínimo, mientras se ejerce el saqueo en esta colonia canaria y el despilfarro y enchufismo en instituciones públicas; práctica casi generalizada en los organismos donde se mueve dinero en abundancia, y que ha venido en aumento desde que comenzaron a llegar "ayudas" de la UE. Los negativos resultados en la gestión pública y el consiguiente endeudamiento de muchas instituciones, especialmente ayuntamientos, empeoran sustancialmente la situación de las familias más necesitadas que solicitan prestaciones sociales.
Muchas empresas públicas han ido desapareciendo a favor de contrataciones de servicios a través de entidades privadas; lo que ha supuesto un aumento presupuestario considerable en algunos casos. Esta privatización de servicios, principalmente municipales, se ha querido justificar por la supuesta ineficacia de los trabajadores, sin tener en cuenta, además, la garantía adquisitiva de estos empleados fijos o temporales. Los representantes de las instituciones públicas, habituados a conseguir ingresos, especialmente mediante la concesión de licencias de construcción y financiación procedente de la Unión Europea, han actuado inadecuadamente a la hora de realizar muchas inversiones, y más concretamente al asignarse unos sueldos de más del doble de lo que deberían percibir, pues es injustificable que un alcalde de una localidad de pocos miles de habitantes supere los seis mil euros mensuales, o que un diputado inoperante del Parlamento de Canarias cobre, asimismo, el doble que un médico o joven especialista de hospital. Y no menos vergonzoso es el despilfarro en gastos de representación, viajes y estancias en lujosos hoteles.
Pero el principal despilfarro se lleva a cabo en las obras públicas. A menudo vemos que la mala ejecución de éstas conlleva rectificaciones y gastos extras de los que nadie se hace responsable. Normalmente, se emplea una enorme "inteligencia", según se refleja en los desmontes que se llevan a cabo en carreteras y autopistas, que con frecuencia se derrumban por no darles suficiente inclinación o por no construir muros de contención; y no menos inteligente es la colocación de falsas vallas metálicas enterradas en suelo movedizo, o muros superpuestos donde hay vías de diferentes niveles, con el peligro que supone especialmente para el tráfico que circula por la parte inferior y para las viviendas cerca-nas. También se ejecutan obras que no tienen sentido alguno, como la vía que va de La Cuesta a Taco en Tenerife; pues de qué sirvió la gran inversión realizada recientemente si se planificaba destruirla ahora para habilitar una nueva línea de tranvía. El Auditorio de Santa Cruz de Tenerife estaba originalmente presupuestado en unos cuatro mil millones de pesetas, pero finalmente malgastaron diez mil millones extras.
El ahorro que se puede lograr en obras públicas no es inferior a un treinta por ciento, ya que, aparte de contemplar suculentas ganancias, las empresas suelen añadirle hasta un veinte por ciento más para cubrir intereses, sabiendo que habitualmente cobran con bastante retraso, y esto mismo sucede con cualquier otra contratación con las administraciones públicas. En conclusión, no sólo se ha derrochado enormes cantidades de dinero, sino que también muchas administraciones públicas están tan endeudadas que serán los ciudadanos los que tengan que pagar las consecuencias. No vale la excusa de la crisis económica mundial, pues es también una crisis social y política como jamás había sucedido. Es el resultado de una inhumana política económica que está llegando a su fin. La opulencia y soberbia de la sociedad occidental tendrá que enfrentarse a la competencia de las grandes potencias emergentes y a las necesidades del hambriento Tercer Mundo, originadas por la colonización europea y la explotación actual de sus recursos. No obstante, Canarias tiene sus propias posibilidades constituyéndose en un Estado soberano, el cual planificamos para que se haga realidad el 21-06-2010. Una República con un Gobierno ejemplar que garantice el progreso y bienestar social a sus ciudadanos.
* Presidente del Movimiento Patriótico Canario
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