EL QUE FUERA rector magnífico de la Universidad de Salamanca y destacado humanista, don Miguel de Unamuno, escribió esto, poco más o menos "En La Oliva, no hay olivos, en Pájara no hay pájaros, en La Antigua nada antiguo...". Así era Fuerteventura cuando en el año 1941 se creó el Mando Económico, que fue una especie de autonomía muy parecida a la que ahora disfrutamos.
Y llega la alcaldesa de La Oliva, la socialista Rosa Fernández, y olvidándose de los problemas que tiene el ayuntamiento, olvidándose de las luchas entre algún concejal y el presidente del partido al que pertenece, olvidándose de la grave crisis que se avecina y en la que ya estamos colocados, creyendo que todo lo citado se va a resolver con cambiar el nombre de la calle llamada general García Escámez. Y, así, se hace.
Se olvidó el Ayuntamiento de La Oliva de cuánto debe Fuerteventura al Mando Económico dirigido con enorme eficacia por el general García Escámez. Por su iniciativa se construyó el Parador de Turismo en Puerto del Rosario. Múltiples viviendas para obreros, de carácter económico. Los embalses de Los Molinos, Las Peñitas y La Herradura. Viviendas para maestros. Los enanerados al no existir agua precisa para seguir cultivando. En fin, para qué seguir. Son infinitas las obras realizadas bajo la égida del general García Escámez. Cabe decir que de un lugar para el destierro, Fuerteventura pasó a ser una de las preferencias turísticas para el descanso y la comodidad.
Y olvidándose de todo lo señalado, sin más, se procede a borrar el nombre del general García Escámez de la calle o plaza donde estaba, por el sólo hecho de haber sido compañero del general Franco, o designado por él como capitán general de Canarias y jefe del Mando Económico.
Malo. Lo que debió considerarse, como dicen con acierto mis buenos amigos, esos modelos de militares que son los sres. Santos Miñón y Juan Arencibia, es el porqué se nominó así esa calle, que lo fue por la gran labor desarrollada en la isla, y no tener en cuenta para nada la filiación política de la persona, sino los méritos que en ella se concitan. Los méritos que ella atesoraba.
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