... Aunque pueda parecer reiterativo, traemos de nuevo a esta columna la polémica frase del consejero de Presidencia y Justicia del Gobierno de Canarias, José Miguel Ruano, acerca del comportamiento de determinados empleados públicos, pues, en su opinión, se asemejan a la cabra, ya que cuando se hacen funcionarios dejan de dar leche. Si a alguien le quedaba alguna duda, ahí está lo ocurrido en el Cabildo de Tenerife con las nuevas medidas de control del trabajo y de lo que acertadamente informó el jueves nuestro compañero Nicolás Vizoso. Aunque desde la propia Corporación insular han tratado de quitar hierro al asunto, reduciendo lo sucedido a una simple anécdota, no cabe duda de que la inutilización de forma intencionada de tres de los seis dispositivos encargados de controlar las entradas y salidas del personal para así dificultar el seguimiento de su trabajo es algo más que un simple chascarrillo para comentar en la barra del bar.
... De entrada, ya es bastante vergonzoso que haya que controlar el trabajo de unas personas que viven gracias al erario público y tienen asegurado su empleo. Ahora que están tan de moda en las empresas privadas los expedientes de regulación, más conocidos como ERE, muchos se preguntan por qué la Administración no aprovecha la ocasión, sigue el ejemplo y reduce su enorme plantilla, en la mayoría de las ocasiones injustificada. Ya se sabe que para eso hace falta el consenso de todos los partidos, pues para la oposición sería todo un arsenal que el gobierno abordara con seriedad este asunto. Que se lo digan a José Miguel Ruano, quien, después de observar la que le cayó encima por mencionar a la cabra, ha orientado todos sus esfuerzos para sacar adelante la Policía Canaria. O la reacción del propio Cabildo de Tenerife, que para acallar a los sindicatos enseguida redujo todo a "algunas conductas inadecuadas". La política, por desgracia, no es cosa de valientes, sino de oportunistas que sortean todo aquello que les pueda meter en un berenjenal. Para afrontar un recorte del capítulo de personal de la administración pública hacen falta muchas agallas, algo de lo que carecen la mayoría de nuestros políticos. Sus anhelos son otros.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD