EL DÍA, S/C de Tenerife
Con el descaro que le otorga su juventud, Joel Quintana, presidente nacional de Coalición Canaria (CC), apunta que la independencia de Canarias no es ahora prioritaria, y precisa que estará sujeta a cuestiones coyunturales y a la propia voluntad de la población. Además, y en contra de lo que piensa la mayoría de los nacionalistas, cree que la unidad de todas estas formaciones en las Islas es posible, aunque subraya que es cuestión de "madurez política".
-¿Qué diagnóstico hace de la situación actual del nacionalismo en Canarias?
-Desde el punto de vista del sector juvenil de CC entendemos que existen muchas discrepancias y enfrentamientos por métodos, personalismos y actitudes un tanto crispadas, producto de prejuicios y complejos que en su momento se tuvieron en procesos políticos de antaño. Esa falta de credibilidad que del discurso político acuñan algunos no considero que sea un aspecto que esté conferido o que sea propio de la mayoría de los grupos nacionalistas del espectro político canario. Entiendo por ello que en el caso de CC el discurso tiene que mantener un equilibrio entre cubrir las necesidades básicas de la población a gestionar y propiciar una relación de ideas que generen esperanza y motivación y que primen, sobre todo, el bienestar y la calidad de vida de todos los canarios, estableciendo preferencias en todos aquellos que sean residentes en nuestra tierra.
-¿Se podría decir que el nacionalismo en Canarias goza de buena salud después de los últimos resultados electorales?
-Muchas veces el reflejo de cuál es la situación de los nacionalismos en Canarias está sujeto a coyunturas temporales y a resultados electorales. Es cierto que nosotros hemos sufrido un descenso. Hay que dotar el discurso de mayor dosis de realidad y restar aspectos de ambigüedad en la connotación ideológica. Los jóvenes hemos tratado de paliar esa situación desarrollando fórmulas que acentúen la connotación ideológica del discurso político; aferrarnos al hecho de que tenemos que pronunciar caracteres diferenciadores con respecto a los partidos de implantación estatal; priorizar las necesidades, los intereses y las demandas del sector juvenil de la población en Canarias; y, sobre todo, cubrir todos aquellos intereses que estén dirigidos hacia la preferencia exclusiva de los habitantes canarios, o de todos aquellos que hayan residido aquí.
-Sin embargo, esas posturas más radicales que ustedes han planteado, ¿no han encontrado reparos de la dirección de CC?
-Entendemos que somos un cuerpo de jóvenes adheridos a la organización y que, por lo tanto, nuestra misión es dotar de mayor dinamismo, restar el carácter inmovilista que se puede percibir algunas veces desde la ciudadanía, porque es el papel que nos toca jugar. Hasta cierto punto estos objetivos se han plasmado. Sólo hay que ver los resultados del último congreso nacional de CC. Pero todos los resultados, a la hora de desarrollar políticas, mecanismos o fórmulas ideológicas que traten de materializarse en proyectos de cara a la ciudadanía, llevan su tiempo. No es fácil que la gente entienda un discurso que paulatinamente se va orientando hacia el refuerzo de ciertos aspectos que, ideológicamente, no eran muy frecuentados por los partidos de ámbito nacionalista. Es cierto que nosotros hemos implementado algunos conceptos en el discurso y que hay algunas enmiendas que algunos compañeros pueden entender que están fuera de lugar, pero porque siempre se ha estado sujeto a ese discurso político de carácter nacionalista, no voy a decir descafeinado, sino un tanto laico y excesivamente ortodoxo desde el punto de vista institucional. La credibilidad se gana en base a las acciones en la calle y en base a las soluciones de los problemas que se otorgan a la ciudadanía. Y, sobre todo, en base a mantener el mismo criterio político, sin modificar el discurso, sin amoldarlo en función de los intereses coyunturales. Ése es el motivo fundamental por el que de cara a todos los comicios electorales se va aumentando credibilidad.
-Pero ese planteamiento de los jóvenes no ha sido bien visto por varios dirigentes de CC. ¿Tal vez se deba a una falta de madurez de la formación?
-No diría que es una falta de madurez. CC es una organización en la que confluyen muchos partidos y muchos intereses. Pero de ahí proviene la propia riqueza de implantación social que tiene CC. Es lógico que existan discrepancias y diferencias de opinión, que algunas propuestas no las entiendan como propias porque, desafortunadamente o no, hasta el momento hemos estado condicionados por la falta de un discurso en clave exclusivamente nacional, de creernos que somos un territorio único, de que Canarias es un Archipiélago por encima de una isla... Nuestro discurso (juvenil) quizás tenga en su objeto esa tendencia a dirigirlo hacia ese aspecto. No hay que sentir prejuicios, sentirnos frenados, recelosos o incapacitados para poder tener una libertad de criterio o una libertad de opinión un tanto más amplia o más reivindicativa desde el punto de vista nacionalista. Siempre digo que nosotros debemos ceñirnos a la doctrina política, a qué significa ser nacionalista... Todas esas prerrogativas hay que asimilarlas como tales y asumirlas porque en eso consiste la credibilidad del proyecto. El interés del Archipiélago está por encima de los meros intereses particulares o de las necesidades coyunturales de algunas entidades insulares, islas o asociaciones. Eso no quiere decir que no se vayan a tener en cuenta, sólo que como nacionalistas debemos establecer prioridades.
-Volviendo al congreso de CC, varios dirigentes se apuraron a matizar algunos aspectos...
-Hay sectores que se han encontrado un tanto incómodos con el resultado de la ponencia ideológica porque implementó una dosis de riesgo ideológico más amplia de lo normal. Pero quizás se vea el reflejo en las próximas elecciones de cuál es la voluntad de la ciudadanía, de hacia dónde quiere que se dirija el proyecto político de CC. No debemos entender el fin o el hecho de gobernar como una finalidad, sino como un medio para materializar un proyecto, manteniendo un equilibrio entre las ideas políticas y la gestión de las necesidades básicas de la ciudadanía por parte del Gobierno, en este caso el de Canarias. Sin embargo, hay cuestiones que algunos compañeros entendían que estaban fuera de lugar porque nuestro discurso no ha frecuentado esa terminología y esos conceptos, asumiendo un carácter mucho más reivindicativo de lo que viene siendo natural. Creo que ese papel lo tienen que jugar los jóvenes, tienen que constituirse como una punta de lanza y tienen que ser el reflejo de la dinámica en el movimiento del partido, aunque eso nos llevará en un momento o en otro a confluir con algunos sectores de la formación. En ello se basa la riqueza del proyecto.
-Como responsable nacional de los Jóvenes de CC, ¿se sintió desautorizado por esas voces que criticaron la radicalidad de ese mensaje?
-En absoluto. No nos sentimos desautorizados, desplazados, ni decepcionados. Al contrario, la famosa confusión que se generó en el ámbito mediático sobre la introducción en la ponencia ideológica del concepto de soberanía no entendía ésta como un fin concreto. Nadie ha puesto en tela de juicio ni puede demostrar que CC tienda a la soberanía en este momento. Lo que sí está haciendo CC desde el punto de vista ideológico es reflexionando sobre el contenido de su discurso ideológico, empezando a introducir en el lenguaje cuestiones esenciales en todo aquel que se defina como soberanista. La soberanía, la reforma del modelo territorial del Estado, etc., son cuestiones básicas que nosotros tenemos que replantearnos, pero en aras de obtener la mayor calidad de vida y el bienestar para nuestra población. La diferencia de nosotros con el resto de partidos de órbita estatal es que nosotros establecemos como prioridad el atender las necesidades básicas de la población canaria. Esa es nuestra realidad, y en base a ella consideramos que el matiz identitario es el que hay que potenciar. Ni más ni menos.
-¿CC debería centrarse en exigir la independencia de Canarias?
-No creo que esa sea ahora una cuestión prioritaria. Estará sujeta a cuestiones coyunturales y a la propia voluntad de la población. Son aspectos que CC puede abordar en ese foro con mayor definición, y que se podrían tener en cuenta en momentos dados porque los tiempos, las relaciones Estado-Archipiélago y la visión de la Comunidad Autónoma cambian. Es posible que en un momento dado, en función de la coyuntura existente, el interés o las necesidades del pueblo se pueda plantear eso como una posibilidad para albergar una nueva realidad en al Archipiélago, de tal forma que no se tenga dependencia del Estado. Pero ese no es un objetivo de CC en estos momentos.
-Opina pues igual que Juan Manuel García Ramos (PNC), que ha afirmado que la soberanía del Archipiélago la tiene que alcanzar el pueblo y no la ONU...
-Eso es. Tiene que ser una exigencia del propio pueblo. Al pueblo hay que dotarlo de información, tiene que tener sus necesidades cubiertas, sus intereses básicos deben formar cotidianamente parte de la reflexión de la gestión de gobierno y deben estar implementados en el propio proyecto político de CC como lo han estado hasta ahora. La necesidad de que esa realidad se materialice vendrá dictada por los espacios temporales y por las coyunturas que, en cuanto a las relaciones Canarias-Estado, se vayan sucediendo paulatinamente.
-¿Cuál es la apuesta para el futuro que hacen los Jóvenes de CC tras el congreso nacional del pasado mes de octubre?
-La apuesta que hacemos es la de tender la mano a todas las organizaciones, grupos de presión, entidades asociativas que tengan un compromiso político y que estén vinculados a la órbita nacionalista. Estamos abiertos y dispuestos a generar una plataforma o un frente común que recoja o aglutine todos aquellos colectivos, asociaciones, partidos, etc., que fijen características comunes en cuando al marco estratégico que deba seguir la organización, con la finalidad no sólo de entender que debemos materializar un proyecto político que pueda materializar el bienestar de la sociedad canaria, sino también para confluir en una mayor fuerza común para defender los intereses de cara al Estado y de cara a los partidos de implantación estatal.
-¿Por qué ha costado tanto la unidad de los nacionalistas en Canarias? Algunos, incluso la dan por imposible...
-No creo que sea imposible. Es una cuestión de madurez política, de voluntad política, de tender la mano y hacer un esfuerzo de carácter colectivo entre todos aquellos que están adscritos a la órbita nacionalista, y es una cuestión de responsabilidad por parte de aquellos que en procesos coyunturales determinados por prejuicios personales han tendido a fragmentar y a provocar fisuras en los proyectos comunes en torno a la sociedad canaria.
-En el último congreso se produjo una renovación de ciertas caras, pero, ¿considera que en algunos casos esta renovación debería ser más profunda?
-Entendemos que la renovación es un aspecto fundamental que el partido, de forma continuada, tiene que tener en cuenta en base a dos criterios fundamentales: el saneamiento del ámbito orgánico y la regeneración continua de ideas e iniciativas de todos aquellos que tengan mayor proximidad a la ciudadanía.
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