J.D. MÉNDEZ/H. GONAR, Tfe.
La segunda fase de murgas adultas del Carnaval fue la antesala de la final que se desarrollará mañana en el recinto ferial, con la participación de las ocho mejores murgas puntuadas por el jurado. El ambiente festivo estuvo marcado por la numerosa presencia de público -pocas veces hasta ahora se recuerda una segunda fase con unas 6.500 personas- y por la mejoría del nivel de los grupos participantes respecto a la fase inaugural celebrada el pasado lunes, cuando despuntaron Triqui-Traques y Mamelucos.
En el ecuador del martes participaron Bambones, L@s Mism@s de Siempre, Ni Pico-Ni Corto, Chinchosos, La Traviata e Irónicos. Bambones interpretó la mejor canción de cuantas se han escuchado en la primera y segunda fase, dedicada a la crisis. Su peor enemigo fue la dicción, una misión casi imposible cuando intentan combinar una elección musical complicada con muchas ideas que intentar no ya por estrofas, sino hasta por frases.
La sorpresa de la velada fue La Traviata, que interpretó el repertorio más equilibrado, "La Cubana" y "Carlitos". Con los ojos cerrados, más de uno pensaría que estaba escuchando a Singuangos, no en balde, en la fila se encontraba José Antonio González, "el Flaco", quien fuera director y letrista de la desaparecida murga del barrio de Duggi. Su nuevo pasacalles aspira a convertirse en otra de las bandas sonoras de la fiesta de la máscara por su ritmo pegadizo, similar a un cántico deportivo: "Santa Cruz se viste de disfraz, ha llegado el Carnaval". Sólo les faltó el grito de guerra para terminar de identificar a estos Singuangos disfrazados de La Traviata, que fue la mejor murga a la que se le pudo entender.
Por detrás de Bambones y La Traviata, también hizo un honroso papel la reaparecida Chinchosos, que volvía al escenario después de un año sabático. Durante este tiempo, no han cambiado de estilo. Así, apostaron por dos historias como hilo conductor para desgranar sus argumentos, especialidad de su letrista, Alexis Hernández. Destacaron en humor con una segunda canción que, más que cantar como "los doctores de la risa", parecía ser un remix de los chistes más populares. Pero hicieron reír.
Más allá de estas menciones, la gran decepción fue Ni Pico-Ni Corto, que han perdido hasta su sello de identidad: "Chicharrero de corazón". Si no fuera por su nombre y por ser los autores de la canción que compró la Sociedad de Desarrollo por 25.000 euros, la murga que estrena a David Díaz como director podría quedarse fuera de la final por méritos propios, gracias a canciones deslavazadas.
L@s Mism@os de Siempre pareció una murga infantil de las mañas coladas y los del Norte... no perdieron el Norte.
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