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ÁLVARO MORALES, El Sauzal
La polémica reforma de las calles San Cristóbal y Real Orotava en el barrio de Ravelo, en la zona alta de El Sauzal, ha concluido hace días sin la contestación social que tuvieron a su comienzo, rechazo de parte de los vecinos y partidos locales que desembocó en la primera y ya histórica manifestación contra el gobierno local desde 1979, siempre en torno al equipo de Paulino Rivero (UCD, ATI y luego CC) y desde 2007 bajo la presidencia de Mariano Pérez.
El actual máximo mandatario visitó recientemente la zona para comprobar que los proyectos se han desarrollado tal y como los programó su equipo al principio, actuación que defendió con insistencia pese a las protestas iniciales porque consideraba que reportaría modernidad, seguridad y mejores servicios a los residentes.
La actuación ha supuesto un desembolso de 1,09 millones de euros y ha cumplido los plazos fijados. Los trabajos comenzaron hace un año y concluyeron la semana anterior con la colocación de la señalética y paneles informativos. Pérez resalta la comodidad de los "amplios márgenes" de las aceras, así como las zonas infantiles, las de aparcamientos, las áreas ajardinadas y la "normalidad" del tráfico rodado.
En la calle San Cristóbal se ha intervenido en 446 metros entre el cruce con el Camino Real de La Orotava y la confluencia con Hoya de La Viuda, donde se ubica un total de 83 viviendas. El gobierno local recuerda que esta parte "carecía" de canalizaciones, redes de saneamiento y pluviales, había un tendido aéreo de baja tensión, un abastecimiento descentralizado y deficiencias en servicios como el de telefonía y alumbrado público, aspectos que ahora han cambiado por completo. Asimismo, destaca la mejora del "sinuoso" trazado anterior de la vía en diversos puntos, "donde no había aceras ni estacionamientos, y sí taludes peligrosos".
En el camino Real Orotava, que ha pasado de tener dos a un sentido, se intervino en 583 metros, donde existen 93 viviendas. Las mejoras de las infraestructuras en este caso han sido muy similares, habilitando los itinerarios públicos para personas discapacitadas.
La vía también presenta ahora un trazado menos sinuoso, el carril cuenta con 3,5 metros de ancho y con aceras variables a ambos lados. Se instaló una completa red de saneamiento para las aguas residuales y para las acometidas particulares. Asimismo, se colocaron canalizaciones subterráneas de telefonía y una red de recogida de aguas pluviales mediante imbornales para su posterior evacuación a cauces naturales. Las aceras tienen anchos variables de entre 1,5 y 5 metros.
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