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EL DÍA/AGCS., Tfe./Zaragoza
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, dijo ayer que no descarta una intervención del Estado en "alguna" entidad financiera española "si fuera necesario", tal y como ha ocurrido en otros países.
Ordóñez, después de inaugurar unas jornadas organizadas por la Federación de Usuarios de Cajas en Zaragoza, recordó que durante los 19 meses de crisis que se llevan se han visto "en todas partes" este tipo de decisiones gubernamentales, aunque insistió en que en España "hasta ahora no ha sido necesario rescatar a nadie".
Eso sí, admitió la existencia de un problema en el aumento de la morosidad, que "afecta a las cuentas de resultados de las empresas", que serán las que determinen si necesitan o no reestructurarse.
Afirmó que hay distintas maneras de abordar los cambios, como la fusión de entidades y la reestructuración de sucursales, pero incidió en que el Banco de España "ni va a fomentar ni va a impulsar estas operaciones".
También se refirió a la "evidente" caída en la demanda de créditos y, aunque admitió que "si se compran menos coches se piden menos préstamos", también comprendió una actitud más cuidadosa a la hora de ofrecer financiación.
Advirtió de que la sociedad no puede permitirse un endeudamiento similar al experimentado en los últimos años, que provocó un aumento sin precedentes en la demanda interna y, con ello, del crecimiento, argumentó.
Ordóñez también opinó que los costes de despido, "a cargo exclusivamente del sector privado", desincentivan la contratación y la creación de empresas en España, aunque no entró a debatir si se debe abaratar el despido.
Perspectivas de empleo
Por su parte, y en línea con lo expuesto por Ordóñez, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, consideró en el Congreso que "éste no es el momento de reprobar a los bancos y a las cajas por que tengan un comportamiento precavido" a la hora de conceder créditos.
Añadió que hay que pedir a las entidades que "ayuden a sanear y mejorar la situación del país", aunque "con la adecuada prudencia", que defendió como un "valor" a la hora de dar préstamos, ya que si mantiene una posición "sólida" de liquidez podrá enfrentarse mejor a las tensiones en los mercados.
Resaltó que el Gobierno ha acudido al apoyo del mercado financiero "en ausencia de las medidas de las entidades, que tendrían que haber frenado más el crédito cuando lo dije". Pese a ello, precisó que la situación es "claramente mejor que hace seis meses".
Durante la sesión de control en la que Solbes se refirió a la banca, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que, con este Ejecutivo, España recuperará, "cuando haya condiciones económicas distintas, la creación de empleo y la reducción de la tasa de paro".
Asimismo, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, defendió de nuevo que es bueno consumir "algo más" de productos españoles, lo que "no tiene nada que ver con el proteccionismo, sino con igualar las importaciones con otros países para salvar 120.000 empleos".
Por último, el titular de Trabajo, Celestino Corbacho, insistió en que no habrá congelación salarial ni despido libre, y subrayó que la previsión del Ejecutivo es que el número de parados quede por debajo de los cuatro millones.
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