NO MUCHO más de un mes y unos días de la conmemoración de los actos de la Pascua de Navidad y la Epifanía del Señor, fiesta de Reyes, y ya está Don Carnal "disparando decibelios" a diestro y siniestro de la capital tinerfeña. ¡Qué miedo!
Hasta es posible que los aborígenes conocieran el ritual típico de la antigua Roma, nauforías y naumaquías, relacionado con el auge de los juegos ("carrus navalis") de la Roma imperial. En cualquier caso, el carnaval es parodia, es ironía, transgresión de las formas, etc., etc. En esa tesitura veo, por ejemplo, a la "Fufa" alimentar la crítica del pleito interprovincial, la broma política, social, etc. Eso sí, desde la inercia que rige la educación y el talento del saber estar de nuestra gente.
Pues bien, como se suele decir por la ínsula, "mal acaba lo que mal comienza", o al revés. Y me refiero al sujeto que vino por aquí (disfrazado de aguerrido caballero) presto a conquistar el territorio en un abrir y cerrar de ojos, por la fuerza de las armas, dando por sentado que la victoria sobre los nativos era tarea fácil. Craso error. Está claro que salió mal parado; un tolmo de piedra lo dejó tarambana perdido, o sea, atontado? Con las bembas rajadas y los dientes y las muelas expandidas por el suelo del Barranco de Acentejo. Es más, Maribel Oñate lo hubiera escogido para el cartel del Carnaval 2009. No saben lo feo y desfigurado que quedó el de Lugo cuando el guanche acertó a darle con una piedra en el rostro. Se imaginan pasar el resto de la vida sin dientes y sin pelo; chupando del bote? El hazmerreír de la corte de don Fernando de Aragón y doña Isabel de Castilla, "que tanto monta". Total, que a poco de recuperarse de las "heridas del cuerpo", el tal Alonso, plebeyo desde la cuna, volvió con más huestes y pertrechos a destruir y/o esclavizar a los aborígenes que sobrevivieron al exterminio y afecciones transmitidas por la primera oleada de la soldadesca. Otra vez, vaya por Dios, en nombre de la civilización cristiana, se personó el de Lugo a combatir a los "rebeldes" que defendían sus pertenencias. Con yelmo, espada y pólvora del rey; además de un caballo para "salir pitando". Pobre animal, todo el tiempo con un jinete "zumbado" y fuera de sus cabales. El resto de la historia ya la saben, el godo nos dejó un sinfín de problemas con los mandamases del reino de la España portadora de valores eternos. Pero todo se andará? Ha llegado el momento de echar una cana al aire y disfrutar de la "chispa" que comienza a hacerse eco en la capital, metida de lleno en el espectáculo escénico del carnaval "popular" mejor del mundo. Por lo menos, vaya, para evitar a determinados personajes que salivan y escupen malcriadez cada vez que hablan del director del periódico EL DÍA, del alcalde de S/C., del presidente y vicepresidente del Gobierno de Canarias, etc., etc. A los adversarios, señoras y señores de la isla de los canes salvajes, no se les vence con alegatos y calumnias; ni hablar. El que se precia de notable, selecto y puro no tiene necesidad de ir por ahí susurrando y dejando en mal lugar a los que diariamente hacen méritos para permanecer en la cima. Un consejo, los médicos recetan una dosis de Hamlet contra el "espíritu" de la murmuración y la envidia. Pruébenlo y se sentirán mejor?
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