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G. MAESTRE, S/C de Tenerife
Que la crisis económica que afecta a los países más industrializados y ricos iba a tener consecuencias globales era seguro, pero tal vez nadie contaba con las trágicas repercusiones que iba a tener en los países más empobrecidos del planeta. De momento, las cifras del hambre, que llevaban bajando varios años, se han vuelto a disparar, creciendo en cerca de 50 millones de personas en sólo los dos meses del año pasado y en 73 millones en todo 2008
Gracia Zárate es la presidenta de Manos Unidas en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y conoce de cerca estos datos, porque el objetivo número uno de esta organización ha sido, desde su creación, erradicar el hambre en el mundo. "Tal vez no podemos acabar con el hambre, pero también es cierto que en los últimos años habíamos logrado que se redujera hasta alcanzar algo más de 800 millones de personas, pero el pasado mes de octubre se elevó en 23 millones de personas y en los dos últimos meses de 2008 se ha llegado a 863 millones de personas que pasan hambre", narra con preocupación Zárate antes de explicar que "esto ha sido consecuencia directa de la crisis económica que afecta a los países ricos y que repercute en los países empobrecidos, a través de la subida de precios del grano".
Así, no es de extrañar que este año la campaña de Manos Unidas se denomine: "Combatir el hambre proyecto de Todos".
La dirigente de la organización social matiza que "este año el protagonismo está centrado en la lucha contra el hambre; pero hay muchos tipos de hambre, primero el que causa la falta de materias primas básicas para la alimentación, pero también hablamos de hambre de educación, hambre de sanidad".
"Las cifras de vida en el continente africano reflejan un millón de personas tuvo acceso al agua potable con unos poquitos proyectos de Manos Unidas, es decir, que nuestro dinero allí hace verdaderos milagros, pero hacen falta todos los donativos, hasta los que son de céntimos", insiste Zárate.
Y es que con poco dinero -desde la perspectiva europea- Manos Unidas puede ejecutar proyectos en África, Centroamérica, Oceanía y Asia desde hace 50 años.
Lejos del 0,7% del PIB
"Este año se cumple el cincuenta aniversario de la fundación de Manos Unidas y no es casualidad que, tras años de campañas de educación y de promoción de la mujer, se haya regresado a lo que siempre ha sido nuestra prioridad: Hacerle la guerra al hambre". Sin embargo, la dirigente provincial no puede evitar dirigir algunas críticas a los gobiernos de los países ricos recordando que "muchos de los problemas del hambre se solucionarían haciendo ver a la población local nuestra la realidad de ese mundo, porque yo siempre pienso que la voz del pueblo en algún momento los gobernantes la escuchan. Hay que recordar que solamente Noruega, Dinamarca, Luxemburgo, Suecia y Países Bajos destinan más del 0,7% de su Producto Interior Bruto a cooperación internacional, el resto de lo países desarrollados ni siquiera llega. España está cerca del 0,5%".
No obstante, los colaboradores de Manos Unidas en Canarias están apoyando a la organización incluso durante la crisis, ya que, aunque los datos del mes de enero aún no están disponibles, 2008 se ce-rró con una bajada de ingresos de 26.000 euros, bastante menos de lo que se podía pensar.
Las personas interesadas en colaborar con Manos Unidas pueden dirigirse a la calle Pérez Galdós, número 16 de Santa Cruz de Tenerife o llamar al 922 24 34 42.
donativos
"Grano a grano se hacen montañas"
El dinero que llega a Manos Unidos se convierte en proyectos de ayuda al desarrollo en los países más pobres del mundo. Así, se han construido pozos, casas y escuelas, y se han cultivado campos; sin embargo, la situación actual hace que este año los esfuerzos se centren en la lucha contra el hambre y para eso es necesario que se mantengan los donativos. "Sé que en esta época difícil que estamos pasando -señala la presidenta de Manos Unidas en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Gracia Zárate-, muchos piensan que no van a ayudar a gente de otros países cuando aquí hay gente que lo está pasando tan mal; a esa gente le diría que 50 céntimos no supone que nadie se quede sin comer, y, sin embargo, en otros países es mucho dinero. No es la cantidad lo que marca el donativo sino la generosidad que se tiene". Especialmente importante resulta el llamamiento que la presidencia provincial de Manos Unidas hace a aquellas personas que hasta ahora han venido colaborando con la organización y que ahora se plantean suprimirlos como consecuencia de la crisis. "Con estos donativos se llevan a cabo muchos proyectos, pero lo importante es que para que sigan es necesario que una familia daba un donativo de 20 euros, ahora lo siga dando aunque sea de un euros porque lo importante es que no deje de dar ese uno, porque uno más uno hacen una montaña y lo importante es que haya al menos un granito que aportar".
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