J.D.M., S/C de Tenerife
Unas 3.000 personas, según Fiestas, presenciaron la noche del pasado viernes la tercera fase del concurso de murgas infantiles, en la que tomaron parte seis colectivos. El jurado, que tardó casi una hora en deliberar, tomó una decisión que pareció justa a casi todos -con alguna excepción-, tanto en el apartado de Interpretación como el de disfraz. Los presentadores, Alejandro Albelo y Ramón Hernández, estuvieron sobrios y fueron rápidos en dar el veredicto. Dos peros: volver a nombrar, porque ya ocurrió otra vez, al gran letrista de la Ni Fú-Ni Fá como "Mingoranch" en su versión inglesa, o decir que estaban en la final de murgas infantiles.
Las murgas mostraron lo mejor de su repertorio tras meses de esfuerzo y al igual que en las fases anteriores tomaron como recurso para las parodias a Chona, el personaje de "Clave de Ja", unas veces mejor imitada que otras.
Dos cuestiones negativas: los niños siguen en su mayoría cantando letras hechas por y para mayores, lo que se nota, y la endogamia, en algunos casos, como en las alusiones a lo ocurrido el año pasado con la ganadora Pita-Pitos, que muy poca gente entendió y pareció innecesaria. Otra vez algún recuerdo en esta tercera fase a los niños desaparecidos Sara Morales y Yeremi Vargas y, en general, a la crisis económica que sobrevoló el cielo del recinto ferial. Por fortuna, esta vez no llovió. Felicidades a todos, ganadores o no, aunque esta vez parece que el "fallo" no lo fue tanto.
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