Tenerife Norte
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

Con el sabor de lo añejo

El comercio más antiguo del municipio de El Sauzal lo regentan desde hace medio siglo Eladio Romero, de 77 años de edad, su mujer y sus tres hijos en la zona de El Calvario. Es la típica ventita para casi todo que, pese a la gran competencia existente, sigue sobreviviendo, aunque tal vez con los días contados.
8/feb/09 07:35
Compartir
Edición impresa .
EL PROPIETARIO DESCANSA ./ e.d.
EL PROPIETARIO DESCANSA ./ e.d.

Á. MORALES, El Sauzal

A sus 77 años, Eladio Romero García y su mujer, Petra Izquierdo de la Rosa, cumplen medio siglo con uno de los negocios más antiguos y singulares de El Sauzal: una típica ventita para casi todo, de ésas de las que ya casi no quedan, de claro tinte familiar y regentado también por sus tres hijos en el popular barrio de El Calvario.

Para Eladio, como para su familia, más que una actividad familiar, la venta representa un hábito de vida del que ya no podrá desligarse. Comenzó sus negocios en la zona tacorontera de El Pris, pero fue en El Calvario donde fabricó y abrió esta pequeña empresa, conocida desde los años 50 del siglo XX como Casa Eladio.

Como ocurre en estos casos, la ventita carece de muchos misterios y presenta el típico mostrador con cocina y almacén contiguo, lo que amplía el servicio como posada.

En tono cálido, amable y cercano, Eladio recuerda cómo en las primeras décadas de su negocio las ventas eran profusas y variadas dada la menor competencia. "Las señoras se llevaban cestas enteras de la compra para abastecer sus casas", señala. En un municipio con arraigo a la lucha canaria en esa etapa, recalca que los momentos de máximo esplendor de la venta se daban con las veladas vernáculas que se celebraban en el terrero anexo a su propiedad, situación que duró unos seis años entre la década de los 70 y principios de los 80. En esos tiempos, vendía "unos doce cascos de vino de 600 litros al año. Era un ambiente de perras de vino acompañado de algunas tapas y raciones de garbanzas o carne con papas en tardes y noches de envite y billares", señala.

Hombres y mujeres

Aunque estas características convertían el negocio en referente masculino, la venta también tenía muchas visitas femeninas por las compras de verduras, hortalizas, frutas, víveres y productos de primera necesidad en unos decenios en los que aún eran las mujeres y amas de casa las que efectuaban mayoritariamente este tipo de adquisiciones, principalmente del barrio.

A las cinco de la mañana

En aquellas primeras décadas, los clientes llegaban sobre las cinco de la mañana. Se trataba sobre todo de hombres que luego tenían pendientes faenas de labranza o de atención a animales. La venta abría desde esa hora y, en una jornada intensa, cerraba sobre la madrugada, para luego volver a despertarse alrededor de las cuatro y media de la mañana en una rutina que se convirtió en hábito vital.

"Hoy en día -afirma-, los hábitos han cambiado y el negocio no es rentable ahora. Tras la llegada de las grandes y medianas superficies a la Isla, el movimiento decayó considerablemente entre los negocios pequeños y familiares como el nuestro", reconoce este vecino de El Sauzal.

"Ya estamos algo cansados de esto, pero soy una persona muy apegada y habituada a esta forma de vivir, al contacto con la gente, al movimiento diario y al servicio con los clientes que cada día nos visitan", destaca. Eso sí, también avisa de que, "cuando mi mujer se jubile, posiblemente dejaremos la venta". Sería una nueva víctima de estos tiempos de prisas, multinacionales y frialdad entre comerciantes y clientes. Unos tiempos que no van nada con Eladio y su visión de las cosas.

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Tenerife Norte

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: