EFE, Bruselas
La UE vive una tensión creciente después de que algunos de sus miembros hayan mostrado en los últimos días reflejos proteccionistas para superar la actual crisis económica y financiera mundial, una posición que pone en peligro el mercado único comunitario.
La Comisión Europea (CE), institución que vela por el cumplimiento de las normas de la UE, ha advertido recientemente que la solución no es "replegarse" en sí mismos sino valorar el crecimiento que la libre circulación de bienes y servicios o la movilidad de trabajadores han brindado siempre a los socios comunitarios, así como las ventajas que les siguen ofreciendo.
En cambio, estos avisos no han cortado las declaraciones proteccionistas que se suceden desde distintos estados miembros, un asunto que con toda probabilidad tratará el Colegio de comisarios el miércoles cuando se reúna de cara a preparar la próxima cumbre europea de marzo.
La última polémica la ha levantado el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que en una intervención televisada esta semana en horario de máxima audiencia arremetió contra la deslocalización de su industria automovilística a países como la República Checa.
Sarkozy, que acaba de dejar la presidencia de turno de la UE, defendió su intención de "relocalizar" o atraer inversiones al territorio francés.
"Si se da dinero a las empresas del automóvil para que se reestructuren, no es para luego saber que una planta se va a la República Checa", dijo Sarkozy una semana después de las manifestaciones multitudinarias en las que millones de franceses protestaron por el deterioro de su situación económica y el aumento del paro.
El actual presidente del Consejo Europeo y primer ministro de la República Checa, Mirek Topolanek, no tardó en responder al presidente francés en un comunicado, en el que manifestó su malestar en calidad de dirigente checo y como líder de turno de la UE.
Por un lado, subrayó la libertad de las compañías europeas de elegir el lugar donde quieren emplazar sus fábricas, lo que supone el "cumplimiento de uno de los principios del mercado único" europeo.
Por otra parte añadió que, como presidente de la UE, tiene "dudas más serias sobre la implicación política" en el incumplimiento de las normas de la libre competencia, y lamentó los "intentos de utilizar la crisis financiera" para introducir medidas proteccionistas.
En su intervención, Sarkozy también dudó de uno de los pilares del plan de recuperación económica que el primer ministro británico, Gordon Brown, puso en marcha en noviembre: la reducción del IVA del 17,5% al 15% para estimular el consumo.
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