EFE, Salamanca
El cine sigue perdiendo espectadores y salas, mientras aumentan las descargas ilegales de películas por internet, hasta 350 millones en 2008, según estimaciones del sector.
La presidenta de la Academia de Cine, Ángeles González-Sinde, en la gala de los Goya, exhortaba a "pelear" contra las descargas ilegales, justo cuando se debate en Europa la regulación de la piratería, y la industria española negocia con las empresas de telecomunicaciones cómo frenar el tráfico de archivos sujetos a propiedad intelectual.
"Internet tiene ventajas frente a la televisión, está sustituyendo al videoclub, y hay que enfrentarse a una reconversión industrial. Su uso exige una regulación, como cualquier otro canal de difusión o venta de productos", argumentó González-Sinde.
Dos mil millones de canciones, 350 millones de películas y 50 millones de videojuegos se descargaron en España en 2008, según estima la consultora GFK en un informe encargado por la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, que agrupa a sociedades de productores, distribuidores, autores y de propiedad intelectual.
La Coalición de Creadores mantiene contactos con las operadoras, con la mirada puesta en la propuesta de Francia, que prevé la suspensión de la conexión a la red del usuario, tras tres advertencias si se detectan descargas ilegales.
Descargas legales
"Como mínimo -prosigue la presidenta de la Academia- el daño será el 15% de la cuota de mercado que tenemos, sin contar el top manta. Con 350 millones de descargas, estaríamos hablando de 52,5 millones de entradas o DVD que hemos dejado de vender o alquilar".
Además, hace cinco años había 12.000 videoclubs y ahora son 3.000, y las ventas de DVD han caído al 50% en los tres últimos años. "Se pierden ingresos y empleo, sin que nadie proteste", aseguró.
En el futuro, la principal vía de explotación del cine será a través de la red, opina Pedro Pérez, Presidente de FAPAE, la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales. "Lo que no puede ser es que sea gratuito algo que cuesta", por tanto, "sí a las descargas, pero a las descargas lícitas".
La piratería "es un cáncer que acabaría con la industria del cine en todo el mundo", arguyó. Si un productor hace una película, y el retorno a la inversión no llega porque se cree que desde el momento que está en el aire es de dominio público, nadie hará la siguiente película, explica. "Como ocurre en la televisión, alguien tiene que pagar. En este caso, la publicidad", sostuvo.
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