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JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.
Dice que ha vivido como un cura, aunque cambiando la sacristía por los laboratorios. A partir de su vinculación con el mundo de las ciencias, "el Agustín Espinosa padre no tiene nada que ver con el Agustín Espinosa hijo", aclara el tercer hijo de uno de los baluartes del Grupo Surrealista de Tenerife, el autor de la novela "Crimen". Un escritor con raíces portuenses y una infancia realejera que estos días es el protagonista de la exposición itinerante que se inauguró el viernes en el Instituto de Canarias Cabrera Pinto de La Laguna con motivo del 70 aniversario de su muerte.
La memoria de Agustín Espinosa (1897-1939) regresa hasta el 1 de marzo al claustro del antiguo convento agustino -edificio en el que impartieron docencia el escritor y el químico- antes de trasladarse al Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz (17 de abril al 11 de mayo) y la Casa de la Cultura de Los Realejos (16 de mayo al 15 de junio). "No lo conocí", comenta Agustín hijo, "porque yo nací en marzo de 1939 y él murió el 28 de agosto de ese año; dos meses antes de que acabara la Guerra", señala el descendiente de un intelectual que compartió horas de tertulia con García Lorca, Dalí o Buñuel...
"Cuando falleció Salvador Dalí pusieron un fragmento de Sobre los tejados de Madrid en el que aparecía mi padre", recuerda Agustín sobre un documental que lleva la firma de Luis Buñuel y que se rodó en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Nunca lo había visto con vida, pero ahí lo pude reconocer".
"Lo pasó tan mal que de alguna manera aquellos recuerdos condicionaron las vidas de sus tres hijos. Ninguno seguimos sus pasos. Uno estudió Derecho, otro trabajó en el mundo de la banca y, por último, yo me sentí atraído por la ciencia".
Apolítico y progresista
"Por lo que nos han comentado de él y los documentos que hablan de su figura, la imagen que tenemos de nuestro padre es la de un hombre vitalista y preocupado por sus artículos de prensa que casi no dejó una escuela. Únicamente dos profesores universitarios se han preocupado por difundir su obra". Entre ellos destaca José Miguel Pérez Corrales, uno de los colaboradores de la exposición que se podrá ver durante las próximas tres semanas en el Instituto de Canarias Cabrera Pinto.
"Se marchó a La Palma para que lo operaran de unas úlceras de estómago porque por aquellos años no había demasiados médicos disponibles y los que ejercían esta profesión estaban al servicio del conflicto bélico. No debió irle bien porque murió unos meses después de mi nacimiento", analiza Agustín Espinosa hijo. "Posiblemente, si no hubiera muerto a una edad tan temprana estaríamos hablando de un autor con la proyección parecida a la de Lorca. Con un protagonismo literario algo más tardío, pero de una calidad indiscutible", valora. "Los surrealistas buscaban saltarse la rigidez del momento y escribir lo que sentían en un ciclo marcado por el miedo a decir más de lo que estaba permitido", precisa el realejero. "Es difícil hacerse con una imagen cercana de una persona que únicamente has visto en fotografías, pero con el paso de los años pude comprender que se trataba de uno de los talentos más puros que ha dado el surrealismo español", destaca su hijo.
Sobre la idea anterior, Espinosa abre un último análisis referente a la figura paterna. "Mi padre no era un político, ni formó parte de ningún partido. Él era un progresista cuya obra ("Crimen") fue secuestrada mucho tiempo. Solamente en los años sesenta hubo una etapa algo aperturista, pero que también estuvo afectada por la censura. No obstante, a raíz de este avance se pudo sacar del baúl de los recuerdos lo mejor de su producción literaria. Es verdad que no es todo lo densa que se le podía reclamar a un creador de su calidad, pero el hecho de que muriera con apenas 40 años se convirtió en un condicionante imposible de salvar".
En este sentido, su hijo está convencido de que "no se ha sabido admirar la figura de mi padre. He leído muchas veces el juicio que le hicieron para quitarle la cátedra y los motivos eran incomprensibles", concluye.
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