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DE DOMINGO A DOMINGO FRANCISCO AYALA

Los gobernadores civiles de Tenerife (III)

8/feb/09 07:35
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ME QUEDAN ya pocos gobernadores civiles de Tenerife que mencionar en este tercer "ladrillo" dedicado al tema, pero alguno de los que aún permanecen en el tintero tienen cosas que contar porque desempeñaron su gestión coincidiendo con sucesos nacionales importantes y de los que se habló y se escribió mucho, como el descubrimiento de pozos de petróleo en la región leonesa, que debían ser como charquitos de oro negro, porque, de los yacimientos, pocos meses después jamás se supo.

Fueron los tiempos como "poncio" de don Juan Pablos Abril, un médico que había estado de gobernador en Extremadura, no recuerdo si en Cáceres o en Badajoz, y de allí, un amigo influyente de los madriles lo envió a Tenerife. Don Juan era una buena persona que adoraba al Caudillo hasta decir, en todos los discursos, que los pozos de petróleo de León eran un premio que la providencia había otorgado a Franco. El que escuchaba a don Juan creía que España era ya un tesoro petrolero como Arabia Saudita por el porvenir de riqueza y de progreso que vaticinaba para España. Don Juan Pablos Abril inventó los "consejos abiertos", que consistían en que el gobernador se presentaba en cualquier pueblo y reunía a todo el vecindario, generalmente para hablarles de los pozos petroleros llamados "Ayoluengo 1", "Ayoluengo 2", "Ayoluengo 3", y me parece que ahí terminaba la cuenta, hasta que se descubriera otro pozo.

Ya he contado otras veces la anécdota del "consejo abierto" de don Juan Pablos en Las Mercedes y del desaparecido diario "La Tarde". Ese periódico solía salir a la calle sobre las cuatro de la tarde o así. Y el día del "consejo abierto" en Las Mercedes no pudo cubrir la información. Entonces, un redactor veterano -que unos dicen que fue el querido y malogrado Óscar Zurita y otros el también entrañable y fallecido José Alberto Santana-, como esas reuniones de don Juan Pablos eran siempre iguales, uno u otro de los "culpados" redactó y publicó una crónica tal cual hubieran asistido al acto, que no se celebró porque al gobernador le dio la gripe.

Aquí la cosa sólo despertó chistes, porque ninguno de los periodistas podemos decir "de este agua no habré bebido". Pero la muy conocida revista humorística nacional "La Codorniz" metió a los protagonistas y al periódico en su popular "Cárcel de Papel".

Otro día, un avión, en el que viajaba un ministro del Gobierno, que creo recordar fue el de Comercio, si no me equivoco, tuvo un accidente en Tenerife. El aparato, un DC-3, venía desde Sidi-Ifni a nuestra Isla y tuvo la desgracia de caer en una finca de La Esperanza, resultando un viajero muerto y varios heridos en el accidente. El taxi en que nos dirigíamos al lugar del siniestro el querido y malogrado Jorge Perdomo, el fotógrafo y un servidor, se cruzó en la carretera con el coche en que venían, de vuelta del aparato siniestrado y en dirección al hospital, el ministro y, entre otras personas, el gobernador civil, del cual se dijo que, al llegar al centro sanitario se puso la bata blanca. La broma era si la vida del ministro corría peligro por la posible atención médica de don Juan Pablos Abril.

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