El anuncio, el pasado martes, del nuevo presidente estadounidense de que Tom Daschle, al que había confiado su ambicioso programa sanitario, estaba involucrado en problemas con Hacienda, y por ello renunciaba al puesto de secretario de Salud, ha supuesto un serio revés en la política de nombramientos de Obama. El senador Tom Daschle, considerado uno de los especialistas defensores de la reforma del sistema de salud más experimentado del país, había tomado la decisión de retirarse para evitar ralentizar la agenda de salud del nuevo presidente al tener que enfrentarse a problemas por impuestos atrasados. La salud fue una de las cuestiones más atractivas para los norteamericanos en la contienda electoral entre el republicano Mc Cain y el demócrata Obama, si bien hay que precisar que ninguno se comprometió con el objetivo casi utópico de lograr la cobertura sanitaria para todos los ciudadanos del coloso y capitalista país, cuando en la carrera hacia la Casa Blanca juega un papel importante la salud, uno de los asuntos que más preocupa a los estadounidenses, dado que 45 millones de ellos no tienen seguro médico. Una propuesta de Obama sí fue clara, que los nueve millones de niños americanos que carecen de seguro lo consigan.
He visitado en varias ocasiones hospitales de Estados Unidos, y lo primero que sorprendería a cualquier canario acostumbrado a ser atendido gratuitamente en nuestros hospitales públicos, incluso sin apenas presentar papeles, es la absoluta demostración de que se posee una póliza que se haga cargo de los gastos, siendo un gran reto al que se enfrenta el nuevo presidente de EEUU cambiar el actual sistema de los seguros médicos. El compromiso de Obama incluye extender la cobertura de los programas públicos de salud, como Medicaid, los planes de seguros federales para los americanos con menos recursos económicos y el programa de seguros para los niños.
Uno de los grandes defectos de la mayoría de planes de seguros médicos privados es el excesivo poder que tienen las compañías aseguradoras para denegar la cobertura a determinadas personas o para cobrar cargos extraordinarios según las condiciones individuales, o, lo que es lo mismo, si al contratar una póliza usted se encuentra sano y joven, le costará mucho menos que si tiene problemas crónicos y edad más avanzada, y no digamos si padece cáncer. La realidad sobre la atención sanitaria que usted recibiría si vive en Estados Unidos depende del poderoso dólar. Recuerdo un detalle que se me quedó grabado al visitar una planta de hospitalización: un jugo natural de naranja para un acompañante era posible si el seguro lo cubría, y en el "office" de enfermería la caja registradora del cobro de gastos ocupaba un lugar preferente, como en cualquier comercio. Obama prometió dedicar esfuerzos para la reducción de las múltiples desigualdades que existen entre los americanos y los diferentes Estados del país respecto a la atención sanitaria. La mejora sustancial del sistema de salud y Seguridad Social siempre es necesaria, pero en este momento resulta especialmente acuciante por cuanto que en Estados Unidos la pérdida del empleo lleva aparejada, en la inmensa mayoría de los casos, la privación de la atención sanitaria.
El presidente ha dado un paso decisivo el pasado miércoles al promulgar la ley de cobertura médica para 1,5 millones de niños hispanos, si bien tiene previsto extenderlo a un total de cuatro millones de niños pobres, financiándose con el aumento de impuestos federales al tabaco, lo que supondrá un coste de 32.000 millones de dólares de aquí a 2013, favoreciendo sobre todo a emigrantes con papeles. Se trata de la segunda ley que firma Obama durante sus primeros 100 días de mandato, tras promulgar otra de equidad salarial para las mujeres el 29 de enero.
El presidente había dudado respecto a sus promesas en materia de salud por temor a generar un déficit público excesivo y añadir más dificultades a su gestión, pero con esta medida se ha curado en salud advirtiendo de que se trata de un buen primer paso hacia la cobertura de salud universal, una de sus promesas más comprometidas en la contienda electoral. Ojalá tenga éxito y mucha suerte. Le va en ello la salud a millones de norteamericanos hispanos.
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