M. GÓMEZ, La Laguna
El campus de Guajara se ha convertido en los últimos años en el centro neurálgico de la Universidad de La Laguna (ULL), relegando a un segundo plano las zonas que concentraban la mayor parte de la actividad de la institución académica: el campus central y el de Anchieta.
Desde hace algo más de dos años, un grupo de alumnos ha tomado la bandera de la reivindicación para la mejora de las condiciones del campus de Anchieta. Constituidos en el grupo claustral GIRA (Grupo de Ingenieros en Representación de Anchieta), denuncian que sus mayores problemas se centran en las deterioradas infraestructuras y en la precariedad de los materiales e instalaciones para sus prácticas, elementos que dificultan su acceso a una formación de calidad.
Últimamente "se han ido consiguiendo pequeños progresos". Así lo reconoce Pablo Díaz, portavoz de GIRA en el Claustro, quien añade: "Ya no estamos abandonados. Hemos llamado la atención sobre nuestra situación y no se nos olvida. Se nos ha hecho caso, aunque no todo lo que nos gustaría", matiza.
Pablo Díaz, como la mayoría de los componentes del grupo, cursa estudios de Ingeniería, concretamente en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Civil e Industrial, una titulación que no cuenta con una sede y obliga a los alumnos a un "peregrinaje" entre facultades y a utilizar en horario de tarde las instalaciones de Física y Matemáticas.
Compromiso
Para solucionar este problema, el Claustro de la Universidad aprobó a comienzos del pasado año una propuesta de GIRA para agilizar los trámites de la construcción de la nueva facultad. Pablo recuerda que, durante la sesión claustral, el rector, Eduardo Doménech, se comprometió a que esta infraestructura se desarrollaría de forma prioritaria. De hecho, la actual vicerrectora de Servicios Universitarios, Rosa María Aguilar -que hasta el momento de su designación para el cargo, hace escasamente dos semanas, ejercía como directora de la escuela-, impulsó un proyecto que debía ejecutarse en el aparcamiento de la Facultad de Informática, pero aún no ha comenzado a ejecutarse.
Otra posibilidad, apunta el portavoz de GIRA, podría ser que se completase la segunda fase del edificio de Informática -que, cuando se construyó el centro, quedó inacabado- y trasladar allí todas las ingenierías.
Las prácticas constituyen un aspecto fundamental para los futuros profesionales de la ingeniería. Por esta razón, a los estudiantes de la escuela les preocupan especialmente las carencias en cuanto a materiales y personal docente. "Un solo profesor tiene que ocuparse de muchos grupos -comenta Pablo Díaz-, y eso perjudica la calidad de la formación".
Las humedades en las aulas, la falta de sistema de calefacción -que se ha sentido de manera especial este invierno- o los problemas de acústica en algunas clases son otros motivos de queja para los jóvenes que estudian en Anchieta.
Pese a que la zona no se caracteriza por su inseguridad, hubo un momento en el que transitar por ella se hizo difícil. Las obras de ampliación de la autopista y de construcción de la rotonda, que se prolongaron durante más de dos años, convirtieron los alrededores de Anchieta en "un peligro. No había iluminación ni paso de peatones y cruzar la calle significaba jugarse la vida", relata Pablo.
A la hora de señalar a los responsables de la situación, el portavoz de GIRA lo tiene claro: "Es un problema del Gobierno de Canarias, que no invierte lo que hace falta. Los rectores hacen lo que pueden con los recursos de los que disponen".
De cualquier manera, insiste, se han producido mejoras: acondicionamiento y ajardinamiento de algunos terrenos o la contratación de un conserje de tarde. "Pero no son suficientes", apostilla.
Agrícolas
Los alumnos de otro de los centros del campus, la Escuela de Ingeniería Agraria, también tienen razones para quejarse. La fachada presenta señales de claro deterioro. Alberto Cruz, de la delegación de alumnos, explica que, en principio, los presupuestos de la Universidad para este año incluyen una partida para repararla y también para mejorar los estacionamientos.
En cuanto al material, prosigue, "los laboratorios están anticuados y muchas máquinas en desuso". Además, la sala de informática "es pequeña y suelen producirse cortocircuitos por la humedad". El cableado no está canalizado, sino sujeto por alcayatas, y parte de él cuelga sobre las cabezas de los estudiantes, una imagen que resume gráficamente el estado en que se encuentra este sector "periférico" de la ULL.
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