... Al igual que hacían antes los Gobiernos de la nación en las llamadas leyes de acompañamiento cuando se tramitaban los presupuestos generales del Estado, a los partidos políticos canarios les ha dado por aprovechar sus citas congresuales para aprobar de tapadillo asuntos que nada, o muy poco, tienen que ver con lo que allí se discute, o al menos, con lo que han anunciado que se va a discutir. Ocurrió primero en el Congreso regional de Coalición Canaria (CC) y, la semana pasada, en el insular de los socialistas de Tenerife. Si los nacionalistas, de forma sorpresiva, al final de la reunión y sin apenas publicidad, aprobaron aquello de que España no existe como nación, el PSC de Tenerife ha decidido ahora que hacer un puerto en Granadilla es ilegal. La diferencia entre ambos pronunciamientos es que la ocurrencia nacionalista fue aprovechada por sus rivales para atizar más la bronca, CC acabó reconociendo el pronunciamiento soberanista como un fallo de organización y varios líderes se desmarcaron públicamente después; mientras que el absurdo socialista se ha silenciado, pero no desmentido, y CC y PP no han hecho uso de esa munición para poner al socialismo ante la flagrante contradicción de que su organización regional diga una cosa y y la insular de Tenerife la contraria. Claro que CC y PP también tienen sus razones para no remover el asunto, no vaya a ser que les respondan con preguntas comprometidas. Por ejemplo, sobre su actitud en el Ayuntamiento de Granadilla, donde ambos gobiernan juntos.
... A partir de este desliz cabría preguntarle al secretario general de los socialistas canarios si todo el partido asume ahora las tesis sobre el puerto de Granadilla de la parte tinerfeña o si exclusivamente es patrimonio suyo y tendrá que apechugar con las consecuencias en la política insular. La otra pregunta que cabría hacerse es válida tanto para socialistas como para nacionalistas: si en sus congresos no existe un conocimiento previo de lo que se va a votar, ¿pueden garantizar que son organizaciones dignas de tal nombre, o más bien agrupaciones de intereses coyunturales y, por tanto, poco de fiar? Posiblemente, la explicación a estos desbarres de última hora, aprobados en ambos casos con escaso quórum, sea más sencilla: a los congresos se va a luchar por el poder y todo lo demás es accesorio. Si hay que transigir con el díscolo de turno, se transige, que ya se arreglará después el desaguisado mediante el silencio o el olvido.
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