EL DÍA, S/C de Tenerife
El Diputado del Común de Canarias, Manuel Alcaide, era ayer ajeno a la "conspiración" que se urde en el interior de la institución, donde, tal y como aseguran fuentes internas y cercanas a los hechos, el PSC-PSOE está realizando una maniobra de debilitamiento de su máximo representante, con el fin de que renuncie a su cargo, que pasaría a ocupar el primer adjunto, Federico Hernández Medina.
El Diputado del Común debería haber sido renovado en enero de 2007, hace más de dos años, pero el Parlamento canario no logra el acuerdo necesario para ello.
Alcaide aseguró ayer a EL DÍA que no tenía conocimiento de ningún movimiento en relación con su cargo. Señaló que el Parlamento canario tiene cuestiones sin resolver desde hace tiempo, como el Consejo Consultivo, el consejo de administración de Radiotelevisión Canaria o el Diputado del Común. Precisó que son necesarios 36 votos de los parlamentarios para renovar su puesto, pero, como el Gobierno de Coalición Canaria junto con el Partido Popular suman 34, sus votos no son mayoría suficiente, mientras que el PSOE cuenta con 26 votos, por lo que tampoco sale adelante su propuesta.
Queda de manifiesto la irresponsabilidad del Parlamento canario al no renovar al Defensor del Pueblo, que atiende las quejas de los ciudadanos y realiza una labor de control.
Según las mismas fuentes consultadas por este periódico, de acuerdo a la ley, si el diputado cesa, pasa a ocupar su puesto el primer adjunto, que en este caso es un hombre afín al Partido Popular, y sin estudios universitarios, igual que el segundo adjunto, Carlos Rodríguez, que se encuentra en Santa Cruz de La Palma, en este caso afín al PSC, y que, igual que el anterior, sólo tiene estudios básicos. Aunque la ley obliga a los adjuntos a dejar su afiliación política, en este caso se les relaciona con ellos porque se les ve en los congresos de los partidos.
Aseguran que en los últimos días se están realizando en la institución maniobras de debilitamiento de la figura de Alcaide, para provocar su cambio y, por ende, que los diez asesores se vayan a la calle y puedan entrar otros "a dedo".
Luis Eduardo Sainz de los Terreros, uno de los asesores del Diputado, dejó su cargo el pasado lunes, después de que los dos adjuntos y la secretaria general solicitaran a Alcaide que lo destituyera. Se encargaba de las áreas de Sanidad y Educación, que ya han sido distribuidas entre otras personas.
Interinidad absoluta
El Diputado del Común es un órgano que se renueva cada cinco años, con el fin de desligarlo de las elecciones autonómicas, para evitar que el nombramiento de su representante se relacione directamente con la política. Sin embargo, en la situación actual se comprueba que la institución está más politizada que nunca.
En concreto, precisan que, entre otras cosas, el Diputado tiene tres secretarias personales.
Además, las personas que trabajan allí detectan que se encuentran en una interinidad absoluta, sin poder planificar nada.
Afirman que sólo se atienden las quejas de los ciudadanos y que los informes tienen cada vez menos contenido, y, por ejemplo, no se inician investigaciones de oficio, algo que exigen muchas de las quejas presentadas al Defensor del Pueblo canario.
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