SANTA CRUZ de Tenerife celebró en la noche del martes el 187 aniversario de su designación como capital de Canarias. Debemos recordar que un 27 de enero, como bien señalaba Ángel Llanos, primer teniente de alcalde de esta ciudad, en un artículo publicado por EL DÍA, se produjo asimismo la división de los distritos militares, siendo el número 13 (y último) también Canarias. De nuevo, la capital de ese distrito militar fue Santa Cruz. ¿Cómo es posible que ahora la Delegación del Ministerio de Defensa esté en Las Palmas? ¿Cómo es posible que se haya suprimido el Mando Unificado de Canarias, que tenía su sede en Tenerife? ¿Cómo han permitido los tinerfeños, a pesar de la larga tradición militar de esta Isla, que los políticos sujetos a la obediencia de partidos estatales con sede en Las Palmas hayan cometido estas tropelías con la auténtica capital única de Canarias?
Tenerife es la isla central del Archipiélago; la isla que siempre ha querido a su Ejército. Al Ejército español por su indiscutible competencia y disciplinada entrega al servicio de la población. Unas Fuerzas Armadas que han superado, con esa disciplina que señalamos, las continuas ofensas recibidas por el Partido Socialista. Agravios perpetrados desde que el PSOE llegó al poder, y culminados con el nombramiento de Carme Chacón como ministra de Defensa para que revistara tropas embarazada de siete meses. No criticamos el nombramiento de Chacón por ser mujer, pues las mujeres también han escrito páginas heroicas de la historia de cualquier país, sino porque se trata de una pacifista que no encaja con el recio espíritu militar. Al margen de cuestiones de igualdad, que igualmente respetamos, hay unidades en las que no cabe la presencia de una mujer, pues sus miembros han de tener la fuerza física que aporta el hombre y no la levedad de una política encinta. Su nombramiento, lo repetimos, ha sido una provocación a los disciplinados militares españoles. Provocación, desaire, falta de respeto o como se quiera denominar a la actitud de la ministra que Carme Chacón completó durante la pasada Pascua Militar, al presentarse en un acto solemne vestida de forma inadecuada según el protocolo.
La apropiación del estamento militar por una isla que no siente especial cariño por las Fuerzas Armadas, como Canaria, es sólo una faceta de la continua rapiña canariona. Debemos obligar a los políticos a que le quiten las ínfulas a Las Palmas. Mientras tanto, no habrá paz ni armonía en el Archipiélago. Canaria es la tercera isla. No tiene valores naturales, aspecto en el que la supera ampliamente Tenerife, al igual que lo hace en población, en peso específico, extensión y altura, con su majestuoso pico del Teide. En realidad, Canaria tiene menos entidad que Lanzarote o La Palma, por citar sólo a dos islas cada cual perteneciente a una provincia. Canaria tiene menos categoría en todo, menos en su afán de usurpar lo que no le corresponde y decir que cuanto existe en su territorio desangelado, incluida la triste y permanente panza de burro, es famoso en el mundo mundial. Los canariones están convencidos de que el planeta entero está pendiente de ellos, lo cual es falso. La realidad es muy distinta: Tenerife es la isla central del Archipiélago, la mayor en superficie, la más poblada, la más bella, la más noble y la de más peso específico en todos los órdenes
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