... Por lo visto, los partidos políticos canarios -al menos dos de los tres principales- se han dado cuenta de que la crispación y la tensión que existe entre ellos los perjudica por igual y han encontrado una fórmula para desmarcarse de ese papel de culpables que intuyen les otorga buena parte de la opinión pública del Archipiélago y, desde luego y a diario, los medios de comunicación. Abrió la nueva estrategia el secretario general de los socialistas canarios, Juan Fernando López Aguilar, hace unos días cuando dijo que su partido estaría dispuesto a una acercamiento con el Partido Popular si este se deshace nada menos que de su presidente regional, José Manuel Soria. Le ha respondido después el presidente del Gobierno autónomo, Paulino Rivero, de Coalición Canaria y socio del PP, al señalar a López Aguilar y al presidente de su grupo parlamentario, Manuel Marcos Pérez, como agentes discordantes en la política regional desde un partido, el Socialista, donde Rivero dijo tener "la firme convicción" de que "hay voces más responsables, sensatas y comedidas" que las de los citados.
... Si bien es cierto que no es la primera vez que Rivero atribuye a López Aguilar el papel de crispador por sistema del clima político en el Archipiélago, también lo es que estas declaraciones las hace dos o tres días después de la "oferta" del secretario general socialista al PP; por tanto, es su respuesta. Es decir, unos y otros creen haber encontrado en la salvedad "si no fuera por Fulano o Mengano" la fórmula para que el otro aparezca como el malo de la película. Así se personaliza el problema del enfrentamiento político en Canarias y, por contra, se le resta carga ideológica. Socialistas y nacionalistas nos vienen a decir que no le hacen ascos a un acercamiento -quién sabe si pacto de gobierno- con el rival; que no es una cuestión de diferencias insalvables de principios; que lo que pasa es que por medio hay ciertas personas con las que no se puede ni hablar.
... Naturalmente, las posibilidades de que el PP canario se deshaga de su presidente regional por atender un sibilino ofrecimiento socialista son nulas. Más factible resultaría un acercamiento de un socialismo sin López Aguilar a una Coalición Canaria que ya echó una vez del Gobierno al PP. Pero esto también es improbable de momento, al menos hasta que no se vea la intención de voto de los canarios para 2011. En definitiva, las ofertas de paz de socialistas y nacionalistas son sólo intentos de suavizar una imagen de intransigencia que empiezan a tener en la calle.
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