COLPISA, Bilbao/Santander
Las fuertes lluvias caídas durante el día de ayer en la cornisa cantábrica desbordaron ríos en varias comunidades del norte. Cantabria y el País Vasco se llevaron la peor parte y, en esta última comunidad, la provincia de Vizcaya vio cómo planeaba de nuevo la sombra de las gravísimas inundaciones que sufrió Bilbao en 1983.
Esta vez, sin embargo, las medidas preventivas funcionaron. La crecida de las aguas obligó a desalojar centros educativos, polideportivos, mercados y se cortaron carreteras, unas para evitar el peligro de inundación y otras, a la fuerza, por desprendimientos de tierra y rocas. La rápida intervención de las instituciones al declarar el plan de emergencia amortiguó en parte las consecuencias de la adversa climatología.
Desde primera hora de la mañana las lluvias torrenciales de hasta 60 litros por metro cuadrado obligaron a gobierno, diputación y ayuntamientos vascos a reunir a primera hora de la mañana la mesa de crisis presidida por el lehendakari Ibarretxe. Se declaró la alerta 1 en una escala de 3. El plan de emergencia alertó sobre la necesidad de alejarse de los cauces fluviales, no circular con vehículo privado por la red secundaria, retirar los coches de los márgenes de los ríos y desalojar bajos y garajes susceptibles de inundarse.
La situación más grave se dio en Vizcaya donde 21 centros escolares de Bilbao y municipios cercanos suspendieron las clases.
El ayuntamiento bilbaíno instó a los padres de zonas bajo riesgo de inundación a recoger a los escolares a primera hora de la tarde, recomendó la retirada de coches estacionados junto a la ría, desalojó el mercado de la Ribera e instó a los comerciantes a cerrar los establecimientos en el Casco Viejo y Atxuri. Los barrios de La Peña y Recalde fueron los más afectados, con bajos y garajes anegados y vías cortadas por grandes balsas de agua que impidieron por momentos el tráfico y dificultaron el movimiento de autobuses urbanos.
La autopista A-8 que une Bilbao y San Sebastián se convirtió en una trampa que atrapó a cientos de conductores que toparon con una balsa que cubría sus seis carriles a la altura del barrio bilbaíno de Zorroza. Un desprendimiento obligó a cortar los dos carriles de esta vía principal en Abanto hacia Cantabria y la nacional 634 entre Baracaldo y el barrio Ugarte.
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