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AGIAS, Gaza/Jerusalén
El temor a una reanudación de los combates sacudía de miedo ayer Gaza, el mismo día en que se cumplía un mes del inicio de la ofensiva israelí. En espera de lo peor, la población se acantonaba otra vez en el interior de las casas y organizaciones como la Agencia para los Refugiados de la ONU retiraban a toda prisa la ayuda humanitaria del paso de mercancías de Karni hacia sus cuarteles en Gaza capital, ante el temor a una escalada de violencia. Los apagones sumían la ciudad en las tinieblas al igual que en los días más sangrientos de la reciente campaña militar hebrea.
El detonante del pánico lo constituía un ataque fronterizo, el más grave en diez días de tregua por separado, en el que un explosivo activado por control remoto y apoyado por disparos de RPG hacía estallar al norte del cruce de Kisufim una patrulla militar israelí, matando a uno de los soldados que viajaban en su interior e hiriendo a otros tres de diversa consideración.
La respuesta Israelí se producía de inmediato en forma de amenaza, -"es muy serio, no podemos aceptarlo, así es que responderemos", proclamaba el ministro de Defensa, Ehud Barak-, al tiempo que su aviación volvía a bombardear Gaza en repetidas oleadas lanzadas contra la mitad sur del territorio, que acabaron con la vida de un granjero en Deir al Balaj.
Unidades de tierra del Ejército hebreo penetraron varios kilómetros franja adentro en busca de los presuntos autores, y por la tarde Israel daba por alcanzados a dos de ellos en una nueva operación aérea perpetrada en Jan Yunes. Hamas reconoció entre los heridos a uno de los suyos, Hussain Abu Shamia, y retiró a sus hombres de las calles.
Sin que exista certeza sobre si el ataque de Kisufim se produjo en suelo judío o palestino, ni tampoco sobre si el explosivo fue colocado o no recientemente, la muerte del soldado israelí incendiaba ayer las hostilidades justo cuando Egipto, la noche anterior, había empezado a dar prácticamente por hecho un alto el fuego permanente entre las partes a partir del 5 de febrero. El incidente ensombrecía también la llegada a la región del primer representante de la era Obama, el enviado especial para Oriente Próximo, George Mitchell, cuya visita a Jerusalén y Ramala era, para muchos, el signo de que EEUU entraba en escena para bendecir ya una tregua sólida.
Bajo la denominación de "Brigadas de la Yihad y Tawhid", una célula supuestamente vinculada a la Yihad Mundial y de ideología extremista pro-iraní reclamaba ayer la autoría del atentado a través de la agencia de noticias palestina Ramattan. "No importa quién disparó. Hamas controla Gaza y es responsable por todo lo que suceda. Cada vez que me disparen desde allí, coloquen una bomba, lancen un cohete o contrabandeen, Israel responderá", apuntalaba la ministra de Exteriores judía, Tzipi Livni.
Esfuerzo diplomático
Por otra parte, el Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana, se entrevistó ayer con la ministra de Exteriores de Israel, Tzipi Livni, dentro de los esfuerzos para forjar un acuerdo de tregua en Gaza y garantizar la entrada de ayuda humanitaria.
"El objetivo de la reunión ha sido continuar las discusiones de todos estos días, intentar obtener un alto el fuego que sea más permanente e intentar que pase la ayuda humanitaria", dijeron fuentes de la delegación europea.
Solana, que llegó ayer para visitar Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) procedente de Egipto, se entrevistó por la tarde con Livni y esta noche lo hacía con otros representantes permanentes europeos en la zona.
Las fuentes dijeron que hoy tiene previsto reunirse con el ministro israelí a cargo de la cooperación humanitaria con Gaza, Isaac Herzog, y con el presidente de Israel, Simón Peres.
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