COMO SABE la mayoría de nuestros pacientes lectores, la alfalfa está muy de moda en la dieta porque, dicen los entendidos, constituye una buena fuente de vitaminas. Muchos amigos y conocidos la utilizan en forma de pastillas y la incorporan a su alimentación ya que, además de ser consumida por animales de todas las partes del mundo desde la noche de los tiempos, últimamente se ha descubierto una serie de propiedades nutritivas que inciden positivamente en la salud de las personas. En cualquier restaurante de lujo podemos encontrarnos, formando parte de un plato exquisito, brotes de alfalfa como acompañantes de ensaladas, contribuyendo a una potente acción desintoxicante, además de ser un gran depurativo. Es muy eficaz en los dolores de estómago producidos por cualquier calentura pasajera al pronunciar una serie de alocuciones ante un público que sólo escucha descalificaciones y también en el alivio de los gases causados por éstas.
El socialista-obrero-español-europeo-canario López Aguilar (quiere abarcar tanto que al final ni él mismo sabe dónde va a estar) asistió al congreso de los socialistas majoreros y aprovechó para propagar las virtudes de la alfalfa entre los asistentes, afirmando que los neonacionalistas y "populares" piensan que los canarios degustan esta planta forrajera, con lo cual, inconscientemente (se olvida siempre de su origen isleño), se autoincluyó entre sus fervientes consumidores por serle de gran utilidad cuando, sin control, despachándose, sin apenas discreción, contra cualquier otra organización política que no sea la suya, arrogándose la titularidad de honesto sectario y la de corruptos generalizados para los demás. Estas actitudes se asemejan a un ejemplo de neurosis obsesiva que no rompe con lo que considera normal. Y él, transmitiendo ese formidable cariño que profesa hacia su tierra, ha considerado normal que los canarios comamos alfalfa (los estatalistas y conversos también).
El igualmente ilustre catedrático, dibujante y peor ex ministro de Justicia (los resultados de su paso por el citado ministerio se los encontró el actual titular Bermejo y el muy estimado y respetado tinerfeño Julio Pérez como secretario de Justicia -véase la anunciada huelga de jueces-) soltó en Fuerteventura otra de sus perlas más apreciadas incluidas en su valioso vocabulario al afirmar que los otros, esto es, los que no reúnen sus intensas cualidades, hacen de la política canaria una vergüenza y manchan la imagen que de los políticos tienen los canarios. Que un señor se exprese en estos términos en una isla donde, para gobernar como fuera, pactó con Domingo González Arroyo con el fin de expulsar a la hoy presidenta de Coalición Canaria es, como mínimo, de pena; como máximo, con estos personajes habrá que no perderlos de vista en política, porque sus maniobras pueden alcanzar ideologías empobrecidas por propagandas radicales que sólo persiguen el poder a costa de lo que sea. Ejemplos los hay incluso en Tebeto, montaña donde la verdad de las cosas están desdibujadas por la traquita.
Por suerte para los socialistas tinerfeños, el prestigioso cirujano y traumatólogo, hasta hace pocas fechas jefe del departamento de la mentada especialidad en el Hospital Universitario, Guillermo de la Barreda presentó la pasada semana su candidatura a ocupar la secretaría insular. Otros "obreros", afines al canarión afincado en Madrid, han visto cómo su horizonte particular se ha llenado de nubarrones (presentan dos candidatos) sencillamente porque el doctor De la Barreda es apreciado no sólo entre los militantes de su partido, de todo el partido, sino entre los que tenemos el honor de contar con su amistad y con su educación. Sabemos que llega con un paquete de ilusiones que pueden resumirse como de consenso y colaboración con todas las tendencias que ahora mismo pululan por esa desastrosa organización. Desde aquí le deseamos que su gestión, en caso de salir elegido, contribuya a enmendar la caótica situación que se vive en Canarias en temas económicos, sanitarios (él es un experto), educativos y políticos en general. Para ello tendrá que vérselas con el secretario regional con residencia en Madrid. Siguiendo sus cultas reflexiones, será conveniente que continuemos consumiendo alfalfa... con moderación.
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