ES LA PRIMERA vez en mi vida que soy testigo de la solicitud unánime de todo un vecindario de que se rinda homenaje a una partera, o comadrona, como se les llama ahora a las mujeres que tienen como profesión atender a los partos y ayudar a traer a este mundo a los que nacen.
Han sido los vecinos de Granadilla de Abona los que han pedido esta prueba de gratitud a la persona de doña Petra Casanova Miranda, conocida en el pueblo como "Petra la Partera", quien ha dedicado casi toda su vida a ayudar a que nazcan las criaturas. Doña Petra ha sentado cátedra y ya su hija María Dolores sigue la tradición familiar de traer granadilleros y, si se tercia, naturales de otros pueblos a este planeta. Dicen que más de la mitad de los nacidos en Granadilla fueron asistidos por doña Petra, quien, desde joven, recorría los caminos de la zona, bien a pie, bien en burro, para dirigirse a la casa de la parturienta que necesitaba sus servicios.
Doña Petra llevaba a todos los partos el único instrumental de sus manos y su destreza. Ni en Granadilla ni en casi todos los pueblos de la Isla había clínicas y hospitales como ahora donde dar a luz. Y por eso no dejaba de nacer la gente. En Granadilla doña Petra y en mi pueblo, San Sebastián de La Gomera, la que llamábamos, por su gran estatura y por la afición a motes que había en el pueblo, "Tía María la Grande", cubrían las necesidades que, a veces, eran muchas y variadas, porque, en alguna ocasión, se daba el caso de que nacían varias criaturas a la vez en el mismo y en diferentes pueblos y las parteras tenían que atender a todos los partos. En Granadilla, el médico titular, don Blas Batista, llamaba a doña Petra para que lo ayudara en la atención de un parto.
En La Gomera -yo entonces era chico y no ponía atención a esas cosas- solamente había en San Sebastián un médico municipal. Muchos habitantes llegaban a mi pueblo por la vía del parto. Imposible que un solo médico pudiera atender a todos los nacimientos, por lo que "Tía María la Grande" tenía el récord de las criaturas nacidas en la Villa.
Como no puedo movilizar al vecindario de mi pueblo y algunos paisanos no vivieron esa época y no saben el verdadero valor y lo mucho que todos le debemos a las parteras, en solitario pediría un homenaje y hasta el nombre de una calle en mi pueblo a "Tía María la Grande", como me adhiero a la solicitud de un homanaje a doña Petra Casanova en Granadilla, quien sobradamente merecido lo tiene.
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