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AGENCIAS, Madrid
Al igual que hace dos semanas, cuando un temporal de nieve llevó el caos a varias ciudades españolas y colapsó el tráfico en el aeropuerto de Barajas, el Gobierno se ha visto obligado a admitir que las previsiones que manejaba sobre las inclemencias meteorológicas se han visto superadas por los hechos. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconoció ayer que las previsiones sobre el temporal de viento que ha azotado la Península en las últimas horas "se han quedado cortas", pero subrayó que "todo el mundo" estaba avisado y los servicios de emergencia preparados.
Tras varios días de intenso temporal, la mayoría de las comunidades retiraron ayer su alerta, como Baleares y Valencia, o han bajado su nivel. Protección Civil y Emergencias mantiene su aviso para hoy por nieve y viento fuerte en siete regiones: Asturias, Andalucía, Cantabria, Galicia, Madrid, Melilla y País Vasco.
"Es verdad que ha sido un temporal impresionante y una vez más nos encontramos con algo fácil de entender, y es que las previsiones meteorológicas se han quedado cortas", declaró el titular de Interior, quien afirmó que, no obstante, "estaba todo el mundo avisado y estaban los servicios de alerta".
Rubalcaba señaló que el fin de semana ha sido "tremendo, fundamentalmente por la pérdida de vidas humanas" en referencia a las doce personas fallecidas el sábado como consecuencia del temporal. Entre las víctimas destaca la trágica muerte de cuatro niños que practicaban béisbol en las instalaciones deportivas de Sant Boi de Llobregat (Barcelona).
En Cataluña continuaban ayer las consecuencias de los fuertes vientos y, a pesar de que las autoridades ya daban por finalizada la situación de riesgo en la comunidad, cinco carreteras de la red secundaria tuvieron que cortarse al tráfico debido a la nieve y a la caída de árboles debido a las fuertes rachas de aire.
Desatención
Además, unas 40.000 personas de 70 municipios, concentrados en la Cerdanya, Baix Llobregat y Tarragona, estuvieron sin luz durante parte del día de ayer hasta que Fecsa-Endesa activó todos sus equipos de emergencia para resolver lo antes posible la situación. Sin embargo, el Ayuntamiento de Ascó (Tarragona) ha reprochado a Fecsa-Endesa su "desatención" tras el corte de luz. El consistorio remarcó que la compañía "no consideró prioritario resolver la falta de suministro en el municipio que tiene la responsabilidad de actuar en primera instancia en caso de emergencia nuclear", dado que en él se ubica una central atómica.
También en Galicia viven a oscuras desde hace unos días. Al menos unos 86.300 usuarios, según la Xunta, 66.000 de los cuales son clientes de Fenosa, mientras que los restantes pertenecen a Begasa. Las provincias más afectadas son La Coruña y Lugo, donde el viento mostró ayer una mayor virulencia en las últimas horas.
De hecho, en ambas provincias había municipios que tampoco tenían línea de teléfono. En este sentido, el presidente del Ejecutivo gallego, Emilio Pérez Touriño, esperaba ayer que durante la noche todas las casas volvieran a la normalidad gracias al trabajo "coordinado" de todos los servicios.
Touriño, que quiso enviar su pésame a la familia del sargento de la Guardia Civil fallecido el sábado en acto de servicio, anunció, además, que la Xunta aprobará el jueves un Decreto de ayuda extraordinaria para compensar las pérdidas causadas por el viento en las infraestructuras públicas, administración, comercio y viviendas particulares. El servicio de meteorología MeteoGalicia, dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, mantiene la alerta roja por viento en el mar y amarilla por nieve en Lugo, Ourense y Pontevedra.
El País Vasco también mantiene su alerta, aunque naranja, por el oleaje, aunque el viento se espera que baje a rachas de 100 kilómetros hora, y también el suministro de luz ha sido un problema. Casi 18.000 personas en el País Vasco han tenido problemas, por lo que un helicóptero de la Ertzaintza sobrevoló la zona de Vizcaya (la más afectada) para detectar dónde se encontraban los problemas en la red eléctrica.
Otras comunidades comenzaron a desactivar los planes de emergencia. En Baleares, los puertos regresaron a su actividad habitual tras un día cerrados, mientras que en la Comunidad Valenciana concluyó la alerta por vientos pero se ha activado la de incendios.
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