EFE, Barcelona
Antonio Ribera, un vecino de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) y antiguo trabajador de la construcción, afirmó ayer que la tragedia ocurrida el sábado en el municipio se podría haber evitado si los bloques de cemento con que estaba hecho el pabellón hundido no hubieran estado huecos.
Ribera, que tiene un nieto que salió ileso de la catástrofe, en la que murieron otros cuatro menores, explicó que esos grandes ladrillos con los que estaban construidas las paredes del edificio son huecos por dentro, por lo que, para garantizar su consistencia, deben ir rellenos de hormigón y de un forjado de varillas de hierro.
"Estos bloques estaban completamente vacíos, no estaban macizos de hormigón y con un parrillado de hierro, que es como tienen que estar estas paredes. Yo he trabajado en la construcción y he puesto bloques de estos, y siempre rellenos de hormigón", señaló Ribera a unos periodistas.
El jubilado aseguró que si el muro del campo de béisbol municipal hubiera cumplido estas condiciones, no se habría derrumbado. "El viento se hubiera llevado la chapa, pero la pared no la tira", subrayó.
Funeral conjunto
El funeral por los cuatro niños se celebrará hoy en el polideportivo de La Parellada de esta localidad barcelonesa, donde las familias han decidido que la ceremonia sea conjunta.
Los restos mortales de los cuatro niños, de entre nueve y diez años de edad, fueron trasladados al mediodía de ayer al tanatorio de Sant Boi de Llobregat.
En cuanto a los heridos en el accidente, fuentes municipales indicaron ayer que su evolución es favorable y todos ellos se encuentran fuera de peligro.
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